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jueves, 16 de mayo de 2013

Más de 70% de los niños menores de 5 años tiene caries

La cifra alarma a los odontólogos que estudiaron a esta población en escuelas de la provincia. Si bien se trata de una problemática mundial, preocupan los malos hábitos alimentarios y de higiene.

Es sabido que la salud comienza por la boca, sin embargo las de los más pequeños reclaman atención urgente: según datos proporcionados por diversos especialistas se estima que alrededor de 70% de los niños presenta algún tipo de problemática dental, entre las cuales la patología prevalente es la caries. Aunque este sólo hecho ya es preocupante, llama la atención que actualmente se presenten precozmente en niños de alrededor de 4 años.




"A esa edad ya llegamos tarde", señala Elena Vuoto, titular de la cátedra Odontopediatría I de la Facultad de Odontología de la UNCuyo. Su objetivo son los preescolares, por lo cual han realizado investigaciones en campo con intervenciones que les han permitido constatar esta realidad. "También se observan problemas de oclusión (cómo se muerde) y dientes mal ubicados. Esto ocurre porque persisten hábitos de succión más allá de lo normal por el uso de mamadera o chupete".

Los trabajos realizados en 2012 en ambientes urbanos y urbano- marginales permitieron determinar que de los menores de 5 años sólo 27% estaba libre de caries mientras que en los mayores de esa edad tenían su boca sana sólo 30%.

Desde Odontología de la UNCuyo trabajan junto al Prosane (Programa de Sanidad Escolar) para atenuar esta situación a partir de la detección de un alto porcentaje de chicos de primero y sexto grado que tienen problemas dentales. "Lo que presentan es fundamentalmente caries, problemas en las encías y mal posicionamiento de los dientes", señaló el decano de la facultad, Alberto Martín.

Detalló que en el primer nivel afecta a 70% de los alumnos mientras que en sexto se supera esta proporción, lo cual desde su punto de vista es muy preocupante dado que a esa edad se trata de piezas permanentes. El incremento es notable respecto del 51% que este ítem marcó en el relevamiento de 2011. Los Andes intentó obtener más datos desde el programa gubernamental Prosane pero esto no fue posible.

La crítica situación bucal en los niños más pequeños se profundiza en los departamentos fuera del Gran Mendoza, según este programa. Lo mismo verificó Vouto y lo atribuyó a que en los lugares más alejados tienen mayores problemas con la alimentación, menos acceso a prevención y diferente manejo en los hábitos cotidianos.

Sin embargo, aseguró no es inherente al nivel socioeconómico ya que "los ambientes más culturalizados también tienen dietas con alta proporción de hidratos de carbono y más desorden en la alimentación", señaló la docente.

Estos mismos índices se presentan en otras provincias, aunque se trata de una problemática mundial. Sin embargo, Martín destacó que en los países desarrollados corren con ventaja ya que las escuelas exigen que las bocas estén sanas.

Información y hábitos

La falta de información y los malos hábitos de higiene y alimentarios pueden señalarse como los principales responsables. Las dietas infantiles son abundantes en azúcares: golosinas, bebidas gaseosas, saborizadas y jugos se consumen permanentemente sin cepillado posterior, mientras que en muchos casos no hay un adecuado control odontológico con un profesional.

No se podrá inculcar hábitos si no se da el ejemplo y eso es lo que hay que fortalecer. "No se puede pretender que un niño de 4 años tenga una buena técnica de cepillado pero sí que se haga el hábito", señaló la odontóloga.

Por eso, es importante organizar las comidas y bebidas de manera tal que los residuos no queden en contacto con las piezas dentales durante mucho tiempo. Asimismo, hay que preferir golosinas que no cueste mucho despegar de los dientes para que queden menos residuos y permanezcan menos tiempo en la boca.

"Los hidratos de carbono -el azúcar- son necesarios para el desarrollo del niño pero hay que organizar qué, cómo y cuándo lo come", ejemplificó Vuoto. Lo ideal es que los dulces se coman de postre dado que se supone que hay un buen hábito higiénico de cepillarse luego de las comidas. Recomendó también preferir golosinas que tengan un contenido de grasa, ya que actúa como una película que impide la adhesión. Este es el caso del chocolate.

Deben evitarse, por otro lado, las mamaderas con bebidas gaseosas o dulces que se toman durante todo el día y concentrarlas en las comidas, evitar tomar antes de dormir y luego del cepillado, y los chupetes con sustancias.

A los chicos desde bebés puede realizárseles la higiene de las encías con una gasa y con los primeros dientes se puede apelar a una especie de dedal con cerdas suaves que los padres se colocan en un dedo. Asimismo, las embarazadas deben consultar al odontólogo, ya que éste puede tomar medidas preventivas para el bebé y terapéuticas para la madre.

"Una madre que tiene caries en su boca al alimentar a su niño con una cucharita o lavar el chupete en su boca o probar la mamadera, le transfiere ciertas colonias de sptreptococos mutans y al mismo tiempo le da alimentos que contienen hidratos de carbono. Y estará incrementando el riesgo de favorecer la colonización por ser azúcares, la principal fuente de energía de estos microorganismos", explicó la odontóloga Susana Ostropolsky, quin coordinará una mesa sobre el tema en las Jornadas Latinoamericanas de Odontología en Mendoza que empiezan hoy.

Acciones para concientizar

Martín consideró que las acciones deben tender a concientizar a la población, fundamentalmente a los padres ya que entre las principales causas se cuentan el tipo de dieta y la falta de atención médica.

El decano Martín consideró que "si señalamos el problema pero no lo atacamos o damos soluciones generamos ansiedad". Por eso, en las Jornadas presentarán su nueva iniciativa. Se trata de un trailer con dos consultorios ambulantes completos, que cuentan con sillones, aparatología y la posibilidad de realizar radiografías. La intención es poder trasladarse a diferentes lugares para atender en primera instancia a los niños, pero también a los adultos, con la intención de reducir la incidencia.

En este mismo sentido, Vuoto señaló el acceso a campañas preventivas como una acción esencial, de manera tal de crear multiplicadores de salud, es decir que se replique el hábito incorporado además de realizarse periódicamente topicaciones de fluor.

Fuente: Los Andes

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