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lunes, 8 de abril de 2013

Tratamiento farmacológico de las infección odontógena

Se debe realizar una toma de cultivo lo antes posible con el fin de conocer la composición de la microbiota causal de la infección y la identidad exacta de los microorganismos presentes. De esta forma, se podría rectificar el tratamiento antibiótico empírico en caso de que no sea adecuado, o bien continuar con él si es apropiado para los patógenos causantes de la infección.



Actualmente, el antibiótico recomendado en las infecciones orofaciales es amoxicilina/ác.clavulánico debido, entre otras características, a su facilidad de administración y a su acción bactericida, especialmente frente al grupo de los Streptococcus.

La pauta general para el manejo inicial de las infecciones orofaciales en el adulto, incluidas las infecciones odontógenas, es amoxicilina/ac. clavulánico en dosis de 875 mg manteniendo 125 mg de ácido clavulánico en pautas cada 8 horas, con lo que se logra superar durante mayor tiempo la CMI, aumenta la superficie del área bajo la curva y mejora el perfil de curación de los pacientes, al tiempo que se genera un número menor de resistencias. Con la nueva dosificación de 2.000/125 mg de Augmentine Plus, pautado cada 12 horas, se reducirá el número de administraciones diarias, con la consiguiente mejora del cumplimiento, a la vez que se consiguen concentraciones más adecuadas frente a los patógenos responsables de la infección.

Recientemente se ha presentado un estudio en el que se evaluaba la eficacia de amoxicilina/ácido clavulánico 2.000/125 mg en la prevención de complicaciones infecciosas tras la extracción del tercer molar. En este estudio se comparó amoxicilina/ácido clavulánico 2.000/125 mg en profilaxis (una dosis antes de la cirugía), amoxicilina/ácido clavulánico 2.000/125 mg en tratamiento (una administración cada 12 horas durante 5 días siguiendo a la intervención) y placebo. La administración de amoxicilina/ácido clavulánico 2.000/125 mg tanto en profilaxis como en tratamiento disminuyó significativamente la tasa de complicaciones infecciosas derivada de la extracción del tercer molar comparada con placebo (5,3% en el grupo de profilaxis, 2,7% en el grupo de tratamiento y 16% en el grupo de placebo).

Adicionalmente se produjo una también una resolución más rápida de los síntomas y una reducción en el consumo de analgésicos en los grupos que recibieron el antibiótico.

En las infecciones graves puede administrarse amoxicilina/ác. clavulánico por vía parenteral. En casos de hipersensibilidad, la alternativa sería la clindamicina asociada con un aminoglicósido.

Existen casos especiales, como la población de mujeres embarazadas, en los que se puede pautar amoxicilina como tratamiento empírico, sin añadir ácido clavulánico hasta no disponer de un antibiograma.

Otros factores a considerar en el tratamiento

Por otra parte, es necesario tener encuentra las características individuales de cada paciente (edad, talla, peso, estado inmunológico, etc.) y la localización y naturaleza del foco infeccioso, pues las concentraciones y tipo de antiobiótico variarán, fundamentalmente, en función de ambos factores.

Otro aspecto importante a tener en cuenta son los mecanismos de resistencia del microorganismo, independiente de que sean expresados o no por parte de la bacteria patógena, con el fin de adelantarse a un posible fracaso terapéutico.

En la actualidad, existen otros puntos a considerar como las llamadas funciones sociales. Es decir, es importante que el paciente sufra el menor número de efectos secundarios posible y que se minimice el impacto medioambiental. Por ejemplo, las quinolonas no se metabolizan y se eliminan sin sufrir cambios, sin embargo, los betalactámicos se degradan y tienen un efecto menor en el medio ambiente.

Fuente: Infecciones orofaciales de origen odontogénico / José Luis Gutiérrez Pérez, Evelio José Perea Pérez, Manuel Mª Romero Ruiz, José Antonio Girón González

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