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lunes, 29 de abril de 2013

Crece el número de complicaciones derivadas del uso de piercings orales

Las perforaciones en boca y labios pueden provocar desprendimientos de esmalte o pérdida de piezas dentales. En la mayoría de las ocasiones, la colocación de piercings se realiza en centros no sanitarios donde los pacientes no son conscientes de las posibles complicaciones que pueden surgir con esta práctica. Así lo advierten especialistas en salud bucodental que alertan del creciente número de complicaciones derivadas de la colocación de piercings en la zona de la boca y los labios.



La odontóloga Gloria Sánchez Saborido, explica que “además de las molestias e incomodidades típicas ocasionadas por la presencia de un objeto extraño en la boca, los piercings orales pueden interferir en los tratamientos ortodóncicos, llegando incluso a causar fracturas, abrasiones o desprendimientos de esmaltes, así como retracciones en las encías”.

Otro de los principales inconvenientes derivados del uso de piercings en la boca o en los labios, es la acumulación de bacterias en la zona, que pueden provocar halitosis, dolor, inflamación, sangrado o infecciones. Según Francisco Javier Alández, odontólogo y director clínico de la Clínica Perio Plénido, “en ciertos casos, la cantidad de bacterias acumuladas es demasiado grande como para que puedan ser eliminadas fácilmente y es entonces cuando aparece una sepsis, que causa síntomas graves”.

Los pacientes que acuden a la consulta por complicaciones con el piercing lingual y labial presentan, en la mayoría de los casos, síntomas de inflamación crónica de la zona donde se apoya el pendiente. El trauma repetido del piercing puede provocar, junto con la retracción de la encía, la pérdida de hueso, disminuyendo así el soporte del diente y ocasionando una exposición de la raíz del mismo con la consecuente hipersensibilidad. Si esta situación se mantiene en el tiempo, puede dar lugar a la pérdida del diente.

¿Cómo evitar complicaciones relacionadas con un pericing?

La recomendación principal para mantener la salud en la zona de la boca es mantener una limpieza exhaustiva de la zona perforada durante al menos seis semanas desde la colocación, especialmente después de ingerir alimentos y bebidas. Además, se debe evitar la ingesta de alcohol, el tabaco y los alimentos duros y pegajosos que puedan causar irritación.

Para una correcta higiene diaria, se recomienda utilizar un enjuague bucal antiséptico después de cada comida, cepillando el pendiente de la misma forma en la que se cepillan el resto de piezas dentales. Cuándo la zona agujereada se haya curado, es importante retirar el piercing todas las noches para proceder a su cepillado y eliminación de la placa invisible.

Ambos expertos coinciden en la función indispensable del odontólogo como profesional de referencia para facilitar al paciente información sobre los posibles riesgos del piercing, para la prevención de las lesiones asociadas y para la planificación y realización del tratamiento de las mismas.

Fuente: onmeda.es

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