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miércoles, 20 de febrero de 2013

La malla lingual para bajar de peso es riesgo para la salud bucal y general

No tenía fuerza de voluntad para cumplir un régimen dietético. Bajo esta convicción, Katiuska se decidió a probar lo más nuevo en el mercado para bajar los 29 kilos de sobrepeso que la atormentan. Se trata de la malla lingual, también conocida como malla adelgazante o supralingual. Lo venden como un método "rápido, efectivo y económico".



No estaba muy clara de qué se trataba, pero conseguir información no le resultó difícil. "Es una pequeña porción de un material médico quirúrgico y no reactivo, para evitar que lo rechace el organismo. Se coloca sobre la lengua con el propósito de bloquear en el paciente la sensación normal del gusto por los alimentos e impedir el consumo de alimentos sólidos", reza un pendón guindado en la vidriera de una peluquería, en un centro comercial de la ciudad.

La joven de 29 años se sintió tentada por el procedimiento, que según la publicidad, le prometía rebajar de 10 a 15 kilos en un mes. La pregunta era cómo. El mismo cartel le respondió.

"Durante el tiempo que el paciente tenga colocada la malla supralingual, su dieta debe ser estrictamente líquida. Además, el programa nutricional de seguimiento incluye valoraciones semanales para determinar el avance del paciente, su estado de salud general y cualquier ajuste a la dieta o en la sutura". Solo necesitaba dos mil bolívares para lograr su meta.

Rápido y sin dolor

El pasado 28 de noviembre Katiuska se armó de valor y decidió colocarse la malla. Iba asustada, sobre todo por los puntos de sutura que debían agarrarle en la lengua. "Pero eso no duele, porque te inyectan la anestesia y te colocan otra líquida. En menos de cinco minutos ya estaba lista". El proceso se lo hizo una nutricionista.

Los dos mil bolívares le incluyeron cuatro consultas en el mes posterior y cambio de malla semanal. "La doctora pone la malla de acuerdo al grosor y largo de tu lengua. La idea es evitar la incomodidad. Al principio fui estricta con la dieta, pero después aprendí a comer sólidos con la malla. No sé de qué material es, pero yo no tuve ninguna reacción negativa, solo sentía el hilo de la sutura".
En cada consulta evalúan el avance del paciente, con control de medidas y peso. Al cumplirse un mes se retira la malla y se otorgan 30 días de "reposo". Durante este tiempo lo indispensable es verificar si la persona se adapta al cambio repentino en sus hábitos alimentarios. "La idea es seguir con la dieta, aunque no me engaño a mí misma, los fines de semana como en la calle, aunque no como antes".

Negativo para la salud

A pesar de que Katiuska empezó a lograr su objetivo, los 11 kilos que rebajó durante el primer mes del tratamiento le suponen un riesgo en su salud. Así lo aseguró Ana D'Escriván, nutricionista clínico, quien se basa en la premisa que la pérdida de peso debe ser fisiológica y progresiva.

Este tipo de métodos de pérdida de peso rápido no son sustentables en el tiempo ni mucho menos alternativas para la salud. "Ante todo es necesario decir que una nutricionista no está formada para suturar. Cuando bajas tan drásticamente de peso, esto implica pérdida de masa muscular y un retardo importante en el metabolismo basal. La persona bota los kilos, pero cuando pasa de la dieta líquida a una sólida, allí comienza el efecto rebote, es imposible no tenerlo".

Aparte de que la alimentación líquida terminará siendo deficiente, el paciente no experimenta una modificación conductual, ya que no lo "enseñan a comer". Cambiar los hábitos de alimentación, adoptar conductas alimentarias sanas, aprender a comer de todo, en pequeñas cantidades y preparaciones adecuadas, e incluir el ejercicio físico sería el objetivo.

Trastornos que produce la malla

* Higiene bucal: La malla está suturada con seis puntos, tres de cada lado. Hay restos de alimentos que se van por debajo, por lo que es muy difícil asear esa zona.
* Halitosis: mal aliento continuo, por el efecto de la poca higiene.
* Problemas a nivel neurológico, por la posible alteración de algún nervio.
* Alteraciones permanentes a nivel del gusto.
* Atrofia en las papilas gustativas: al retirar la malla no puedes percibir los sabores de la misma manera.
* Cambios en el ph bucal.
* Los cambios en la estructura bucal afectan la secreción enzimática, indispensable para los metabolismos de los nutrientes.
* La lengua, por ser uno de los órganos más musculosos, pierde tono porque no tiene el movimiento que debería tener de forma adecuada, con la masticación por ejemplo. Al tener un mes la malla, con puntos de sutura, el movimiento es menor del habitual.

Fuente: laverdad.com / Ana D' Escriván, nutricionista clínico y Ealys López, directora de la Escuela de Nutrición de LUZ.

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