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viernes, 25 de enero de 2013

El bruxismo tratado por la Odontología holística

Los dentistas holísticos tratan el bruxismo o las caries en relación con el resto del organismo y las emociones de cada paciente, y emplean materiales biocompatibles. Para muchísimas personas, ir al dentista es sinónimo de miedo y ansiedad. Detestan permanecer en un sillón rodeados de aparatos, ruidos y desconocidos hurgando en su boca, sin opción de mirar o quejarse.



Por el contrario, visitar una consulta de odontología o estomatología holistica por primera vez puede consistir únicamente en sentarse en el despacho del dentista y mantener una conversación, antes de plantear el problema que nos ha llevado hasta allí, y que puede ser un dolor de muelas, tensión en la mandíbula, una incipiente enfermedad periodontal o una simple revisión bucal. Un dentista holístico no se adentrará con el torno en la boca de una persona sin antes conversar con ella.

Conocer al paciente

Así, la primera entrevista sirve para tomar contacto: observa el rostro o la forma de hablar de su paciente, le pregunta si se siente bien, si sufre estrés o tensión, qué come o incluso si es feliz. "Todo ello partiendo de la base de que un problema en la boca puede estar íntimamente ligado a un estado emocional o afectar a otra parte del cuerpo tan lejana como una rodilla", explica Miguel Ángel Recatero, médico especialista en estomatología holística.

Por eso, el objetivo no es “arreglar la boca”, sino corregir el desequilibrio que ha llevado a esa dolencia, y hacerlo del modo menos agresivo posible.

Problemas de oclusión

La boca es un órgano de vital importancia. Ya en el vientre materno la utilizamos para deglutir o sentirnos seguros chupándonos el dedo. Al nacer, no necesitamos manejar las manos o los pies, pero sí la boca. Por ella nos alimentamos y recibimos el amor de nuestra madre. Y más adelante, la boca sirve para besar, comunicarnos, comer, respirar, sonreír…

En la infancia, los dientes están en continuo cambio a medida que crecemos y muchas veces adoptan una mala posición que no sólo causa problemas estéticos sino también funcionales. En la consulta del dentista holístico podemos descubrir que numerosos dolores de cabeza, cuello o espalda sin diagnosticar o sin curar tienen relación con los dientes.

Por ejemplo, la mordida incorrecta en un niño hace que un lado de su boca trabaje más que el otro al masticar, de tal modo que los músculos que intervienen en la oclusión trabajan en exceso, la siguiente cadena muscular tiene que compensar este fallo y así sucesivamente, lo que puede conducir a una escoliosis.

Tratar la tensión mandibular o bruxismo

Otro de los problemas que más se consultan es el bruxismo o tensión acumulada en los músculos mandibulares y cervicales. Consiste en apretar o rechinar los dientes, generalmente por la noche, con el consecuente dolor y tensión, además del desgaste de las piezas dentales. "La mandíbula es una articulación muy compleja, situada muy cerca de una parte del cerebro donde almacenamos las emociones. Cuando queremos demostrar una emoción, la mandíbula “habla” por sí misma. Hay expresiones que indican tensión contenida, rabia, mal humor o relajación", comenta el experto.

De hecho, los músculos de la cara son los únicos del cuerpo que están directamente relacionados con el cerebro. Si una persona está triste y hace un esfuerzo por sonreír, se animará, porque el gesto de sonreír trabaja sobre el cerebro, y la musculatura de relajación produce unas hormonas (endorfinas) que son estimulantes.

En cambio, como explica Recatero, "la musculatura opresora, el estiramiento, produce cortisol, una sustancia oxidante que agrava el gesto de amargura. Esto explica también por qué si desde pequeños hemos sufrido muchas presiones, dudas o represión, la musculatura de la mandíbula está tensa en la edad adulta, y viceversa".

Del mercurio tóxico a los materiales biocompatibles

Quizás lo que ha hecho más conocida la odontología holística es su rechazo a los materiales que tradicionalmente se han utilizado para realizar empastes y puentes. Las amalgamas de mercurio (aleación de siete metales pesados) resultan tóxicas para el cuerpo, alteran el equilibrio de los meridianos (por la boca pasan los dos principales, el vasogobernador y el vasoconcepción).

Pueden ser el origen o agravante de dolencias en otras partes del cuerpo, como inflamaciones crónicas, problemas de piel o infecciones por cándidas. Por eso, se sustituyen por materiales lo más naturales posible: composites o resinas compuestas por minerales.

Osteopatía o Kinesiología, técnicas complementarias

Para saber en qué orden se deben eliminar los metales de un empaste o qué material es mejor para una persona, se utiliza un testaje por kinesiología, "una herramienta diagnóstica sencilla e infalible porque es el cuerpo de la persona quien responde, y que también se utiliza para responder a otras preguntas. Por ejemplo: ¿Mi dolor de cabeza está relacionado con mi forma de morder?”, explica Recatero.

En la consulta también se emplean la osteopatía, la fitoterapia, la acupuntura, las flores de Bach, la aromaterapia o la homeopatía. Todas ellas son terapias energéticas o vibracionales, reconocidas por la OMS, que trabajan en la raíz del problema y no en el síntoma.

Lo habitual en este tipo de consultas es combinar la odontología convencional (métodos de diagnóstico, medicación, ortodoncia, etc.) con estas técnicas más naturales, siempre de forma personalizada. “Para un problema agudo, medicina alopática. Para uno crónico, medicina holística o una combinación de ambas. Al fin y al cabo, lo que llega a la consulta no son los dientes de una persona, sino una persona que tiene dientes”, concluye el experto.

Fuente: suite101.net

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