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miércoles, 30 de enero de 2013

Atención Odontológica al paciente discapacitado

Gran parte de los profesionales cree que la atención odontológica a discapacitados requiere entrenamiento especial y equipo adicional. Además muchos odontólogos piensan que esos pacientes deben ser hospitalizados para recibir el tratamiento adecuado. Ciertamente un sector de esa población requerirá hospitalización, sin embargo la mayoría puede ser tratada en el consultorio por el odontólogo general. Los odontólogos como profesionales deben considerar a las personas impedidas como individuos con problemas dentales, que tienen además una condición médica particular.



Los factores importantes para el manejo del discapacitado son compresión, compasión y paciencia. El manejo eficaz de estas personas implica más un cambio de actitud que de técnica. El odontólogo debe brindar la mejor atención posible a cada paciente de acuerdo con sus necesidades. Debe armonizar psicológicamente con las necesidades del individuo en particular si desea lograr el objetivo de la atención odontológica. Hay dos razones básicas para ello: mejorar la comunicación con el paciente y los padres, y brindar un modelo de actitudes y conductas para el resto del personal.

El odontólogo debe tener un conocimiento activo de la psicología y mucha experiencia práctica, las cuales permitan tratar las ansiedades del individuo normal en las consultas. En la consulta de un paciente impedido, estas ansiedades suelen ser mayores. Debido a una incapacidad para comunicarse o a un impedimento físico, las reacciones del discapacitado ante la situación odontológica suelen ser distintas a las de un paciente normal. Si el odontólogo no está preparado para éstas reacciones, pueden aparecer sentimientos de tensión e incomodidad, pudiendo aumentar el estado de ansiedad del paciente y hasta provocar temores, lo que resulta un círculo vicioso. Para disminuir la posibilidad de este cuadro, el profesional debe estar familiarizado con las características comunes del incapacitado y poseer información específica de cada paciente en particular.

Las metas y objetivos del examen odontológico no son distintas a las que se tienen con un paciente normal. Hay que dedicar especial atención al logro de una minuciosa historia médica y odontológica.

La primera cita suele ser la más importante, al igual que con los pacientes normales, ya que preparará el campo para las citas futuras. Se debe disponer de tiempo suficiente como para hablar con los padres y el paciente antes de iniciar cualquier atención dental, así disminuir la ansiedad de ambos y establecer una buena comunicación con ellos. Esta demostración de sinceridad e interés resulta vital en el tratamiento.

En la situación de consultorio corriente, la presencia del paciente en el sillón requiere de su consentimiento para ser tratado. Ni los menores ni los mentalmente impedidos están legalmente capacitados para dar consentimiento, por lo que requieren del consentimiento de padres o tutor. Un consentimiento valedero es aquel que el paciente firmó con conocimiento, que el paciente tenía capacidad para consentir, y que el consentimiento fue para un tratamiento específico. En el caso de los discapacitados mentales, los formularios de consentimiento deben estar llenados y firmados por los padres o tutor.

Una consulta con el médico principal del paciente puede dar importante información acerca del impedimento del individuo y su capacidad para desenvolverse, así aumentar la información del paciente.

Los procedimientos siguientes han sido efectivos para establecer la relación odontólogo-paciente y reducir la ansiedad de este respecto a la atención odontológica:
  • Dar breve paseo por el consultorio antes de iniciar el tratamiento para que el paciente se familiarice con el diseño y mobiliario, así reducir el temor a lo desconocido.
  • Hablar lentamente y con términos sencillos. Asegurarse de que las explicaciones sean entendidas por el paciente.
  • Dar solo una instrucción a la vez. Felicitar al paciente luego de haber finalizado exitosamente una acción.
  • Escuchar cuidadosamente al paciente. Los individuos retardados suelen tener problemas de comunicación.
  • Mantener sesiones cortas. Progresar gradualmente a procedimientos más difíciles, luego que el paciente se haya familiarizado con el ambiente odontológico.
  • Citar a los pacientes discapacitados a primeras horas del día, cuando tanto odontólogo como paciente se encuentran menos fatigados, tanto física como mentalmente.
En caso de impedimento físico en que el paciente se encuentre en silla de ruedas es conveniente atenderlo en ella. Si es necesario trasladarlo al sillón odontológico, el odontólogo debe preguntar como prefiere que se lo traslade. El odontólogo debe hacer un esfuerzo para mantener la cabeza del paciente estabilizada durante todo el tratamiento. En algunos casos es necesario utilizar sujetadores para evitar los movimientos de sacudidas de las extremidades.

El odontólogo debe evitar los movimientos bruscos, ruidos y luces sin advertir antes al paciente, así minimizar las reacciones reflejas por sorpresa.

Se recomienda que durante la primera visita se realice una evaluación de la capacidad del paciente para cooperar, un examen bucal, historia clínica y recomendaciones de los padres. Se debe evaluar también el grado de cooperación de los padres y es muy importante tratar los planes para el tratamiento futuro.

A menudo es imposible cumplir con todas las expectativas en la primera visita, entonces es prioridad establecer una buena relación con el paciente y sus padres de una forma más positiva, cuando la consulta no es por urgencia. Si fuese una consulta por urgencia se debe dar prioridad a la solución del problema odontológico, pero con precauciones para no impedir una futura relación y comunicación en consultas posteriores.

Evaluación del Paciente Discapacitado:

El odontólogo que sea capaz de evaluar las necesidades y manejar clínicamente al discapacitado tendrá éxito en el tratamiento. Son necesarios ciertos requisitos a cumplir por el profesional:

• Conocimiento de la situación discapacitante del paciente en cuanto a salud
general, así como también bucal.
• Comprensión de las implicaciones de la citación discapacitante sobre el futuro estilo de vida y expectativas del paciente.
• Comprensión del pronóstico futuro de la dentición del niño evaluando la dieta, higiene e historial odontológico.
• Capacidad de evaluación de la necesidad del paciente de poseer una dentición funcional y estética.

Educación para la salud en pacientes discapacitados:

La prevención es uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta para asegurar una buena salud bucal de cualquier paciente. Un programa preventivo eficaz es de gran importancia para una persona discapacitada, y aún más para un niño con este impedimento, debido a factores sociales, económicos, físicos y médicos, que hacen difícil una buena atención odontológica. El odontólogo debe percibir la problemática del individuo en particular y formular un plan individual, así como transmitir a los padres y al paciente como debe llevar a cabo tal programa. La mayoría de los pacientes incapacitados requerirán de la supervisión de los padres o sustitutos.

Existen tres componentes esenciales en un programa preventivo:

• Reclutamiento. Parte del programa que alerta al padre o al supervisor institucional acerca de las necesidades cotidianas en higiene bucal del discapacitado.
• Educación. El programa educacional debe hacer hincapié en los puntos sobresalientes de la salud bucal y su mantenimiento que posibiliten al encargado el realizar las técnicas de fisioterapia bucal particular en el hogar.
• Seguimiento. Se incluye este punto para vigilar el estado de salud dental del paciente y su calidad fisioterapéutica hogareña diaria.

En los casos en que el discapacitado puede comprender la importancia de los procedimientos de higiene bucal, la naturaleza de la situación incapacitante determinará si será capaz de utilizar un cepillo dental por sus propios medios o no. Se han modificado algunos cepillos dentales para facilitar el manejo de los mismos por los discapacitados.

La técnica de cepillado para pacientes discapacitados debe ser eficaz pero sencilla, y la más recomendada frecuentemente es el método horizontal.

La dieta es esencial en el programa preventivo, y debe ser evaluada repasando un estudio de ella con los padres, entendiendo que cada caso en particular necesitará una dieta con características independientes para cada paciente (por ejemplo, un paciente con dificultades para tragar, como ocurre en parálisis cerebral grave, necesitará una dieta blanda, tipo puré o papilla). Hay que tener en cuenta y así modificar la situación en que muchos padres dan a sus hijos alimentos como golosinas y dulces muy frecuentemente, para evitar posibles disconformidades y ataques de los niños discapacitados.

Las terapias con fluoruros se pueden implementar al igual que con pacientes normales, así también técnicas de prevención como sellado de fosas y fisuras, el cual es muy útil y conveniente. Hay que educar al paciente, si su condición de salud lo permite, o a su familia o de quien dependa, en todo lo concerniente al cuidado diario de la boca y al control periódico en un consultorio dental.

Con esto se busca no solo mantener en buen estado todo el sistema bucodental, sino también crear el hábito de concurrencia a la consulta odontológica de manera que permita actualizar el fichado bucal indicando las correcciones necesarias a los defectos de higiene u otros. En la misma forma facilitar la tarea de motivación de la familia de la que por su afección dependen en forma fundamental, convirtiéndolos en colaboradores efectivos del tratamiento y de las acciones preventivas que se programen.

La premisa de que en el niño con discapacidad se debe realizar la estimulación de sus remanentes orgánicos no dañados lo más tempranamente posible es válida también para todo lo concerniente al cuidado de su boca, generando el hábito de higiene de la misma y recurriendo en caso de ser necesario, a la adaptación de elementos de higiene de acuerdo a los impedimentos que tenga, actuando generalmente en estos casos con la colaboración de Terapistas Ocupacionales.

Asimismo debe quedar bien claro que cuando se dice Educación para la Salud deber entenderse que ésta debe ser hecha en forma continuada y permanente, mediante programas que sirvan para estimular y concientizar a toda la comunidad y especialmente a aquel sector en relación con pacientes especiales, a fin de generar en ellos, pacientes y familias, hábitos de higiene bucal tendientes a reducir la incidencia de caries y enfermedad periodontal como a mejorar la alimentación, elevando y mejorando su nivel y calidad general de vida.

Está debidamente comprobado que para conseguir este objetivo se puede y es necesario actuar sobre el sector de personas que realicen habitualmente tareas en forma para¬profesional, delegando en ellas actividades afines previo ser debidamente entrenadas y siguiendo programas desarrollados con esos fines, debidamente estudiados y planificados. Estos grupos poblacionales, los maestros por ejemplo, resultan de máxima utilidad por su contacto materialmente diario con los niños y por los conocimientos que de ellos llegan a tener referidos a sus costumbres y posibilidades, hábitos, tradiciones, etc., personales y familiares, pudiendo y debiendo ser considerados como verdaderos factores multiplicadores en la formación de recursos humanos o agentes de salud.

Debe también quedar debidamente entendido que esta acción se deberá desarrollar en forma multidisciplinaria, de manera que todos sus componentes estén relacionados, comprometidos y el estado legislando, organizando sistemas que faciliten la aplicación de métodos para la enseñanza, al alcance de todos quienes desean ocuparse, sean de instituciones oficiales o privadas. Es necesario que se produzca la integración entre los recursos públicos: hospitales, dispensarios, consultorios, asociaciones de padres, instituciones de cobertura social, clínicas, etc., quienes deberán actuar en forma sincronizada y coherente.

Si la prevención es la base de la odontología del futuro, debemos tener siempre presente y como consigna permanente, que su aplicación en nuestros pacientes especiales representa, como en ningún otro tipo, una apertura a la simplificación del problema de la atención buco¬dental y de salud de los mismos, razón por la cual debe aplicarse en ellos, más que en ningún otro y en toda su magnitud, las diversas técnicas preventivas y lo más tempranamente posible.

Fuente: odontologia-online.com / PACIENTE DISCAPACITADO. NORMAS PARA SU ATENCIÓN EN ODONTOLOGÍA. / Dr. Yoneysi Ríos González - Dra. Elba Francisca Silot Wilson

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