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jueves, 27 de diciembre de 2012

Causas extradentales de dolor en la cavidad bucal

La mayor parte de los casos de dolor en la boca provienen de inflamación o lesión de la pulpa dental o de los tejidos periodontales, hecho que ha originado que muchos clínicos no se preocupen por identificar causas extraodontógenas. En casi todas las situaciones la odontalgia (dolor de muelas) es predecible y proporcional al estímulo aplicado, y se detecta un trastorno identificable (como caries o abscesos). La anestesia local elimina el dolor que proviene de estructuras dentales o periodontales, pero no el referido. 



El dolor mioaponeurótico referido a los músculos de la masticación es el problema extradental más frecuente. Estos músculos son sensibles al tacto y duelen con el empleo intenso. Muchos pacientes presentan bruxismo, que es consecuencia de estrés y ansiedad. 

El trastorno temporomandibular guarda relación íntima; afecta predominantemente a mujeres de 15 a 45 años. Entre sus características están el dolor, la limitación del movimiento del maxilar inferior, y chasquidos de la articulación temporomandibular. Son muchas las causas y la maloclusión no desempeña el papel principal que alguna vez se le atribuyó. 

La artrosis es una causa frecuente de dolor al masticar. Se obtiene alivio con antiinflamatorios, inactividad del maxilar inferior, consumo de alimentos blandos y aplicación de calor. Una vez terminado el tratamiento, por lo regular cede el dolor. La articulación temporomandibular está afectada en la mitad de sujetos con artritis reumatoide y suele ser un signo tardío de la enfermedad grave. El dolor preauricular bilateral, particularmente por la mañana, limita el arco de movimiento.

La neuralgia migrañosa a veces muestra localización tan circunscrita a la boca que constituye un problema para el diagnóstico. Datos importantes para su identificación son los episodios de dolor y remisión de la molestia sin causa identificable y persistencia del dolor a pesar del uso de anestésicos locales. 

La neuralgia del trigémino o tic doloroso puede abarcar las ramas maxilar inferior o superior, en parte o en su totalidad, del trigémino, y producir dolor en una pieza dental o algunas de ellas. El dolor puede aparecer de manera espontánea o ser desencadenado al tocar el labio o la encía, cepillarse los dientes o masticar. 

La neuralgia del glosofaríngeo origina síntomas neuropáticos agudos similares en la distribución del noveno par craneal. La deglución, el estornudo, la tos o la presión en el trago auricular desencadenan dolor que es percibido en la base de la lengua, la faringe y el paladar blando y puede irradiarse a la articulación temporomandibular. 

La inflamación (neuritis) de las ramas maxilares superior e inferior del trigémino (p. ej., en la sinusitis maxilar, el neuroma e infiltrado leucémico) se diferencia de la odontalgia corriente por la característica neuropática de la molestia. A veces, después de la extracción de una pieza dental surge dolor fantasma. 

El dolor y la hiperalgesia retroauricular y en la zona lateral de la cara constituyen algunos de los síntomas tempranos de la parálisis de Bell en el mismo día en que surge la debilidad de los músculos de la cara o un poco antes. En forma semejante, antes de que surjan las lesiones visibles del herpes zoster que afecta al séptimo par (síndrome de Ramsey-Hunt) o el trigémino, aparecen síntomas similares a los descritos; cada uno de estos trastornos puede ocasionar neuralgia posherpética como secuela. La isquemia coronaria puede originar dolor exclusivamente en la cara y el maxilar inferior. A semejanza de la típica angina de pecho, puede reaparecer si se aumenta la “demanda” o se impone mayor trabajo al miocardio. El dolor sordo en algunos molares o premolares superiores puede señalar la presencia de sinusitis maxilar superior. Este diagnóstico clínico se puede reforzar cuando el dolor no cede con la anestesia de las piezas dentales y cuando hay datos confirmatorios en las radiografías apropiadas.

La arteritis de células gigantes tiene como aspecto destacable la aparición de cefalea, pero puede también originar dolor de la cara o faringitis que a veces se confunden con otras entidades. La claudicación de los músculos masticatorios y de la lengua con la masticación o el habla duraderas es relativamente frecuente. Pocas veces surge infarto de la lengua. Las personas con tiroiditis subaguda suelen sentir dolor que se irradia a la cara o al maxilar inferior. Es posible que se busquen causas intrabucales y faríngeas antes de detectar dolor a la palpación de la glándula tiroides e hipertiroidismo transitorio.

El síndrome de ardor bucal (glosodinia) surge sin que existan lesiones de la mucosa y afecta predominantemente a mujeres mayores de 50 años. Entre sus causas frecuentes y corregibles están prótesis dentales mal ajustadas, ansiedad y depresión. El hábito de “sacar la lengua” también es causa del cuadro en algunos ancianos. El síntoma a veces permite identificar alguna hipovitaminosis B12, ferropenia, síndrome de Plummer-Vinson, diabetes mellitus, infección leve por Candida, hipersensibilidad a alimentos (como la canela) o xerostomía sutil.

Fuente: medciclopedia.com

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