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miércoles, 7 de noviembre de 2012

Pericoronaritis por erupción

La pericoronaritis es un proceso infeccioso agudo que se observa en pacientes jóvenes, entre la segunda y la tercera década de la vida por erupción de cualquier diente, fundamentalmente en los terceros molares. Ocasionalmente puede aparecer en otras épocas de la vida. Las formas de manifestación clínica son muy variadas en función de los factores locales, generales y del equilibrio entre el sistema defensivo orgánico y la actividad bacteriana.



La infección pericoronaria en la infancia se asocia con la erupción de los dientes, cuando el tejido supradental que comprende la porción superior del folículo y del mucoperiostio que lo recubre puede inflamarse y producir un absceso fluctuante. Ocasionalmente los abscesos pueden transformarse en celulitis y provocar no solo reacciones locales, sino también sistémicas que se asocian con fiebre. Pueden producirse casos similares en cualquier momento durante la erupción de los dientes permanentes.

Etiología

La pericoronaritis es producida por crecimiento bacteriano activo en un medio ideal, que es el espacio de tejido blando que cubre la corona del molar. Debajo de la mucosa peridentaria existe un espacio donde hay humedad, tibieza, protección, alimentos y oscuridad; con tal ambiente el crecimiento bacteriano florece. Se produce también por irritación traumática de la mucosa que cubre el molar inferior, por las cúspides del molar superior, vitalidad disminuida de los tejidos e invasión de microorganismos.

Microorganismos frecuentes en la pericoronaritis

Son más frecuentes los estafilococos grampositivos, que al envejecer algunas células se convierten en gramnegativos. Se caracterizan por ser esporulados, anaerobios y saprofíticos, bacilos fusiformes y espirilos.

Formas de presentación de la pericoronaritis

Los agentes infecciosos bucales se desarrollan en el espacio pericoronario, en uno de sus recesos, la mucosa adyacente opone a la infección sus reacciones de defensa habituales, cuando el proceso defensivo no es capaz de controlar la agresión se exacerba la pericoronaritis, que se presenta de diferentes formas:

a) Pericoronaritis aguda congestiva o serosa.
b) Pericoronaritis aguda supurada.
c) Pericoronaritis crónica.

Manifestaciones clínicas comunes

La pericoronaritis tiene manifestaciones clínicas comunes, independientes de su forma clínica de presentación, que serán descritas a continuación:

• Se observa en la infancia, la niñez y en los comienzos de la edad adulta, de 20 a 30 años de edad y más frecuentemente en zona de terceros molares inferiores.
• Dolor punzante.
• Tejido pericoronario enrojecido y edematoso.
• La inflamación se extiende a los tejidos blandos adyacentes.
• Amigdalitis y absceso peritonsilar o faríngeo.
• Puede observarse presencia de pus.
• Dificultad a la masticación.
• Presencia de trismo o limitación a la apertura bucal.
• Halitosis.
• Disfagia.
• Afectación del estado general (escalofrío, hipertermia o fiebre).
• Linfoadenopatía cervical con mayor frecuencia en la cadena submandibular, ganglios dolorosos y endurecidos.

Diagnóstico diferencial

Las siguientes patologías son las que aparecen más comúnmente en la bibliografía y que tienden a dar un diagnóstico equivocado de pericoronaritis.

• Gingivoestomatitis herpética.
• Gingivoestomatitis úlcero-necrotizante.
• Absceso dentoalveolar.
• Quiste de erupción.
• Hiperplasia gingival.
• Granuloma reparativo de células gigantes.
• Fibroma periférico de la papila interdentaria o de la encía marginal.

Tratamiento

Los pilares básicos a considerar en el tratamiento de las infecciones odontógenas se concretran en el:

• Uso de antimicrobianos.
• Tratamiento quirúrgico.

Los objetivos a conseguir con el tratamiento consisten en:

• Reestablecer la salud del paciente.
• Evitar la aparición de secuelas y complicaciones.

Principios generales para la elección de los antimicrobianos

La regla para la aplicación de los antimicrobianos sigue siendo la misma que para el resto del organismo:

• Conocimiento de la flora normal de la cavidad bucal.
• Tipo y virulencia del agente invasor.
• Resistencia del huésped.
• Dosis del antimicrobiano frente al microorganismo responsable de la infección.
• Presencia de enfermedades congénitas o adquiridas.

Normas generales a tener en cuenta en la administración de los antimicrobianos

• Usar dosis elevadas.
• Utilizar las vías de administración de la siguiente forma: en infecciones severas por vía endovenosa (EV), en infecciones menos severas por vía intramuscular (IM) y en infecciones no graves por vía oral.
• Prescribir los antimicrobianos de amplio espectro que destruyan tanto a gérmenes aerobios como a los anaerobios, hasta que se reciba el antibiograma.

Quirúrgico:

• Incisión y drenaje.
• Eliminación del saco u opérculo (operculectomía) con bisturí o electrocirugía.

Fuente: Genoveva Gómez Antón / Sandra Sáez Martinez  

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