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viernes, 30 de noviembre de 2012

Los dientes de leche permiten detectar la toxicidad del tabaco

Los resultados se recogen en el último número de JAMA, trabajo que ha sido dirigido en Barcelona por el pediatra Oscar García y en Italia por Simona Pichini. El trabajo hispano-italiano se basa en el estudio de la exposición de los niños al tabaco ambiental, y se ha tomado como muestra los incisivos superiores de 35 niños, entre hijos de padres fumadores y no fumadores.



La limitación temporal de la sangre procedente del cordón umbilical y de la orina como matrices biológicas convencionales utilizadas hasta hoy imposibilitaban una información precisa. Es aquí donde radica la importancia del descubrimiento. Utilizar como marcadores la nicotina y la cotinina -producto de transformación de la nicotina- en los dientes deciduos de los niños "nos permite hacer un resumen informativo para discriminar si el niño ha estado expuesto al tabaco o no, y conocer el grado de exposición durante toda su infancia", ha dicho Oscar García, del Hospital del Mar, en Barcelona, y uno de los autores del estudio que se publicó ayer en The Journal of the American Medical Association.

Es así la herramienta de mayor validez para este tipo de estudios y supera ampliamente los instrumentos de medida que se han utilizado hasta ahora, ya que están presentes desde que el feto está en el interior del útero hasta que se pierden, alrededor de los 7 años. Este estudio ha diferenciado entre niños expuestos al humo de tabaco consumido por los padres y los hijos de no fumadores.

Los resultados son claros: los dientes de los hijos de padres fumadores acumulan más cantidad de nicotina y cotinina que los de padres no fumadores. "Esto deja una puerta abierta a la utilización de los dientes para estudiar en ellos la presencia de otros tóxicos ambientales a los que están expuestos los niños", según García. La relación entre la exposición de los niños a diferentes factores ambientales y el desarrollo de ciertas enfermedades es una de las líneas de investigación que su equipo desarrolla desde hace años.

Aire viciado

El más notable de ellos es el tabaco. La OMS estima que cerca del 50 por ciento de los niños respiran aire que contiene humo del tabaco. Los diferentes factores ambientales están presentes en todos los períodos y entornos de estos niños (útero materno, casa, colegio, etc.) en mayor o menor grado. La relación entre esta exposición al humo del tabaco y el desarrollo posterior de enfermedades respiratorias como el asma preocupa a pediatras, epidemiólogos y padres.

El Servicio de Pediatría del Hospital del Mar, junto con la Unidad de Investigación Respiratoria y Ambiental del Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM) de Barcelona y otros grupos europeos, lleva a cabo una investigación denominada Asthma Multicentric Infants Cohort Study, que quiere determinar qué tóxicos ambientales son decisivos en el desarrollo de la patología respiratoria.

En esta línea, el Hospital del Mar ha impulsado un programa de cesación tabáquica, mediante parches de nicotina, en embarazadas con el fin de reducir el riesgo de la toxicidad, tanto en la gestación como después del parto. En el trabajo ha colaborado la Unidad de de Investigación Farmacológica del IMIM que coordina Jordi Segura, así como Oriol Vall, José Antonio Pascual, David Díaz y Laura Muñoz.

Fuente: dental world

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