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jueves, 25 de octubre de 2012

Alteraciones del gusto: Disgeusia

La función sensorial desempeña un papel importante en la vida de cada día, porque aporta el placer de tocar, de oler, de probar, de ver y de escuchar. La alteración de uno de los 5 sentidos perturba en cierta manera la calidad de vida. La pérdida del gusto puede provocar problemas como la inapetencia lo que tiene como consecuencia la pérdida de peso, y carencias nutricionales. En casos más severos de alteración del gusto (disgeusia), es posible anotar un aumento del estrés, de la anorexia así como de la depresión.

El gusto y el olfato son difícilmente disociables porque estos dos sentidos son solicitados en el momento de la alimentación. En los Estados Unidos, se considera que cada año, cerca de doscientos mil personas consultan por desórdenes del gusto y del olfato.



Etiologías de los trastornos del gusto

Diferentes etiologías pueden conducir a la pérdida del gusto :

  • los desórdenes de contacto (el estímulo no se pone en contacto con la papila gustativa)
  • los trastornos neurológicos (la información gustativa no se transmite)
  • los tratamientos medicamentosos (disgeusias iatrogénicas)
  • la radioterapia
  • las carencias nutricionales de zinc (por disfuncción de la gustina : enzima dependiente del zinc), vitaminas y oligoelementos.
  • el tabaquismo
  • el electrogalvanismo intrabucal y la toxicidad de los metales dentales.
Desórdenes de contacto y trastornos neurológicos :

Las modificaciones de la saliva que sean cuantitativas o cualitativas constituyen un obstáculo al envío de las sustancias al contacto del botón gustativo y contribuyen a explicar los trastornos del gusto observados en el curso del síndrome de Gougerot-Sjögren o en el momento de un tratamiento anticolinérgico
Las carencias nutricionales y vitamínicas (vitamina B3 y B12), los tratamientos como la radioterapia y las medicinas citotóxicas pueden interrumpir el ciclo de regeneración del botón gustativo mientras guardan intacto el epitelio lingual.
Pero el epitelio él mismo puede ser alterado, en el curso de las carencias marciales, de las carencias vitamínicas (vitamina B12), de las infecciones virales o micóticas .
La transducción de la señal a nivel de las células gustativas puede también ser modificada por ciertos medicimentos como los inhibidores cálcicos.
Por fin la deficiencia neurógena, cuando toca la vía que conduce la señal del botón a la corteza, puede ser afectada a todo nivel, por un fenómeno patológico o un efecto medicamentoso indeseado de tipo tóxico o farmacológico.

Recuerdo de fisiología :

Si observamos la superficie de la lengua, distinguimos, incluso a simple vista, muy pequeños abultamientos circulares de formas variadas: las papilas linguales.

Los receptores del gusto están localizados en algunas de estas papilas (las papilas fungiformes y sobre todo las caliciformes). En el espesor del epitelio que recubre la papila, se abren los numerosos poros microscópicos que corresponden a los botones del gusto. Es dentro de los poros que se sitúan las células sensoriales que reciben los estímulos a nivel de las vellosidades.
Por el lado opuesto, la célula gustativa se prolonga por una fibra nerviosa.
Todas las fibras procedientes de las células sensoriales se reúnen en nervios (el nervio lingual y el nervio gloso faríngeo) que conducen los mensajes nerviosos gustativos al área cerebral del gusto donde están registrados y reconocidos.

El sentido del gusto propiamente dicho puede distinguir sólo cuatro – sabores - fundamentales : lo azucarado, lo salado, lo amargo y lo ácido. Otros sabores son sólo – mezclas -.

El mecanismo del gusto está relacionado con los intercambios de sodio y potasio en las papilas gustativas. Los mecanismos patogénicos potencialmente asociados con los desórdenes del gusto son primero una atrofia local de las papilas gustativas, una rotura o una herida de causa física o química, en segundo lugar un daño causado a las proyecciones de las neuronas, en tercer lugar un desequilibrio del ciclo de regeneración celular y en cuarto lugar una modificación de los receptores debida a un cambio local por ejemplo como la salivación.

La saliva es el agente que solubiliza sabores permitiéndoles hacer un mejor contacto con las papilas gustativas. La disminución del flujo salival (xerostomía) es un problema frecuentemente encontrado en el momento de la toma de medicamentos con acción anticolinérgica o adrenolítica y pues está asociada a la disminución del gusto.

Además, no sólo los pacientes presentan un problema de salivación, un problema de disgeusia, sino también un problema de masticación y de alimentación, es reconocido en numerosas publicaciones científicas que estos factores están relacionados estrechamente. La xerostomía también es un gran factor de policaries para las personas de edad.

Disgeusia iatrogénica :

La literatura científica informa de una gran lista de medicamentos susceptibles de provocar pertubaciones del gusto.El impacto de tal sintomatología puede ser muy variable según la intensidad, la severidad y la duración del tratamiento medicamentoso.

A largo plazo, una disgeusia medicamentosa afecta mucho la calidad de vida del paciente. Número de medicamentos pueden afectar el gusto si se considera la disgeusia como una consecuencia posible de la xerostomía inducida por los medicamentos.
No obstante, ciertas clases de medicamentos pueden provocar una alteración de las percepciones gustativas sin que la xerostomía esté en tela de juicio.

Mecanismos fisiopatológicos :

La diferenciación, el crecimiento, la integridad arquitectural y funcional de las papilas gustativas y de sus receptores, dependen de proteínas salivales (particularmente la gustina - zinc dependiente). Los medicamentos que alteran la síntesis, la arquitectura o la actividad de estas proteínas puede pues alterar el gusto. Diversos mecanismos fisiopatológicos son el origen de las distorsiones gustativas inducidas por los medicamentos. Alterando la homeostasia corporal, los medicamentos ocasionan una cascada de acontecimientos tanto de orden bioquímico como de orden quemosensorial.
Estos cambios biológicos pueden pues modificar las percepciones sensoriales ya que hay rotura del equilibrio requerido para el funcionamiento óptimo de las papilas gustativas.

Las hipótesis avanzadas son múltiples y complejas:

La más frecuente es una deficiencia de zinc por quelación vía los medicamentos, luego puede haber una alteración del metabolismo del zinc (a nivel molecular) pero también por una alteración del zinc (a nivel enzimático) como cofactor esencial de la gustina (la proteína de las papilas gustativas que mantiene la homeostasia y la integridad de los receptores gustativos) .
Puede haber también una excreción del medicamento por la saliva, una inhibición de la regeneración de las células gustativas, una interferencia con el segundo mensajero, interferencia con el citocromo P450, una modificación de los flujos jónicos de los canales cálcicos o sódicos, inhibición del AMPc, lesión de la membrana doble y lipídica, etc...

Los datos de la literatura científica muestran que la amplitud de los casos contados deberían hacernos prestar una atención más particular a este tipo de efecto indeseable para poder administrarlo mejor y ayudar a los pacientes en desamparo gustativo.

Un estudio japonés reciente evalua al 11 % la proporción de personas mayores afectadas por trastornos del gusto relacionados a la toma de medicamentos.

La irradiación:

Utilizada en los cánceres de las vías aerodigestivas superiores, la irradiación es el origen de hiposialia por lesión directa de las glándulas salivales sin ahorrar las células gustativas. La saliva se hace rara y muy viscosa ocasionando a la vez una pérdida del poder lubrificante y del poder disolvente de las sustancias sápidas.
Los trastornos del gusto aparecen después de tres semanas de tratamiento aproximadamente, a partir de 20 Gy; entre 20 y 40 Gy, la disgeusia aumenta rápidamente, para alcanzar el 90 % de pérdida relativa del gusto más allá de 60 Gy .

Una irradiación prolongada puede ocasionar una pérdida permanente del gusto por fibrosis de las glándulas salivales.

En caso de irradiación, un tratamiento a base de antioxidantes será recomendado para neutralizar a los radicales libres inducidos por la radioterapia.

Con el fin de paliar la sequedad bucal que acompaña estas terapéuticas, el sialagogos o los sustitutos salivales pueden ser prescritos.

Disminución de la renovación celular :

Las carencias de zinc, B3, B12, cobre, hierro... y vitaminas A pueden ser responsables de hipogeusias porque intervienen en el desarrollo normal de las células gustativas.
El zinc es un oligoelemento clave en el tratamiento de las disgeusias.
Numerosos estudios demuestran el lazo estrecho entre un índice suficiente de zinc y su papel en el gusto.

El Dr. Hentkin, director de - The taste and smell clinic - en Washington está considerado como un especialista del gusto en USA. Estudió el papel de la anhidrasa carbónica VI (la gustina), una enzima dependiente del Zinc y secretada por las glándulas salivales.

Esta enzima desempeña un papel clave en la función gustativa y su actividad está relacionada estrechamente con la presencia en suficiencia de zinc. Considera que la deficiencia de zinc no siempre es relacionada con una falta de aportación sino también con una mala asimilación de éste.

Diferentes estudios del Dr. Hentkin muestran la eficacia del zinc en su acción de estimulación de la enzima anhidrasa carbónica VI y en la capacidad de regenerar el botón del gusto (recuperación de la morfología) esta recuperación del gusto y del olfato está asociada con una elevación del índice de zinc en la saliva, la orina y el plasma.

Su dosificación resulta difícil. En efecto, la puesta en evidencia de una deficiencia de zinc no es fácil porque un índice normal de zinc en el plasma no es sinónimo de carencia. El índice plasmático únicamente detecta las carencias severas y no las subcarencias.

Los investigadores americanos recomiendan dosificar el índice de zinc en los linfocitos con el fin de tener una prueba más sensible. Pero estas dosificaciones son realizables sólo en algunos laboratorios en USA y son a menudo costosas.
  • Carencia en vitamina A.
Parece más implicada en los trastornos olfativos; sin embargo, la pravastatina ha sido acusada en casos de disgeusia por disminución del índice de vitamina A. La aparición del trastorno se revela entre 2 y 6 semanas de tratamiento a una dosis comprendida entre 10 y 20 mg / día, y desaparece en 1 a 4 semanas después de la interrupción.

Ciertos medicamentos alteran la síntesis de las proteínas, lo que ocasiona la disminución de la renovación celular; como esta renovación es rápida, un trastono del gusto puede ser constatado.
  • SOD y trastonos olfativos
Un estudio japonés efectuado por un equipo de médicos ORL, puso en evidencia la relación entre deficiencia de la actividad del SOD en el suero y la saliva entre los pacientes que presentaban trastornos del olfato provocados por una sinusitis crónica o una gripe común.
  • Carencia de cobre
El papel del cobre no está definido bien en los trastornos del gusto. Sin embargo, las ageusias son corrientes con ciertas especialidades que pueden inducir una carencia de cobre.

D-penicillamina, utilizada durante mucho tiempo entre los pacientes afectados por una poliartritis reumatoide, es responsable de una sensación de gusto metálico pasajero pero reincidente a cada administración.
Este trastorno afecta en promedio el 25 al 50 % de los pacientes, con posologías superiores a 900 mg / día.

Ciertas ageusias totales, reversibles en dos o tres meses son incluso posibles
Las sales de oro y las antitiroideos de síntesis también están implicados en las carencias de cobre.

Trastornos del gusto y tabaquismo

Varios estudios mostraron una perturbación del gusto en el marco del tabaquismo.

El consumo de tabaco parece disminuir el reconocimiento del sabor ácido, mucho más que de los otros sabores, y del sabor amargo a un grado menor.
Esta perturbación en las personas con tabaquismo, puede ser debida a varios factores.

La carencia en vitamina B12 se ha observado en el fumador, puede originar trastornos del gusto, ya que esta vitamina está implicada en la regeneración del botón gustativo y del epitelio lingual.

Se sabe también que existe en los fumadores una toxicidad a los metales pesados como el cloruro de cadmio que tiene un impacto nefasto sobre las mitocondrias y los endotelios, y entra en competición con el zinc.

Esto ha sido estudiado más particularmente en la mujer embarazada fumadora. En efecto, la competitividad zinc-cadmio a nivel placentario provoca un déficit de zinc (cofactor de numerosas enzimas) deletéreo a nivel del placenta. Si esta competición existe entre el cadmio y el zinc a nivel placentario, podría también provocar un déficit de zinc en el fumador, y originar trastornos del gusto.

Por otra parte, se sabe que el tabaquismo a través de la nicotina provoca un subpeso en el fumador. Esto está debido a la pérdida de su masa grasa a principios de tabaquismo atribuida al aumento de los gastos energéticos relacionada al consumo de tabaco.

También es posible que los trastornos del gusto originen una disminución de las aportaciones calóricas en el fumador. En efecto, se ha mostrado que los trastornos del gusto están asociados con una disminución de la aportación calórica, con un aumento del riesgo nutricional, y con una reducción del consumo de frutas y de verduras como para la persona que fuma.

Los trastornos del gusto ocasionan así carencias en calcio y en vitaminas A y C. La carencia en vitamina C también está comprobada en el fumador.

Gusto metálico y metales dentales

La presencia de un gusto metálico es a menudo el primer síntoma de una intoxicación por los metales dentales. La presencia de varios metales de composición diferente a menudo provoca fenómenos de électrogalvanismo con difusión de iones metálicos en la saliva.

Fuente: medicina-dulce.labosp.com 

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