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viernes, 21 de septiembre de 2012

Síndrome de la Boca Ardiente. Clínica. Tratamiento

El síndrome de la boca ardiente (SBA) es un cuadro clínico muy frecuente, caracterizado por una sensación espontánea anormal descrita por el paciente como quemazón, ardor, escozor, que afecta la mucosa bucal, generalmente en ausencia de datos clínicos y de laboratorio que justifiquen estos síntomas. La zona de mayor afectación es la lengua (punta y bordes), por lo que se le ha llamado "glosodinia" y "glosopirosis" (lengua ardiente). Comúnmente, además de ardor, los pacientes experimentan síntomas tales como alteración del gusto, sensación punzante, sequedad, intolerancia a las prótesis. Estas condiciones se presentan como parte del SBA o bien de forma alternativa. Es más frecuente en mujeres en edades medias-altas de la vida. Concretamente es típico en mujeres perimenopáusicas.



Epidemiología

Entre la población general se puede decir que se presenta con una frecuencia que oscila desde un 0,7 % a un 4,5%. La incidencia de SBA en adultos varía en cada estudio realizado, por lo que no se ha establecido una prevalencia fidedigna para la población general. Existen más probabilidades de que ocurra en mujeres que en hombres, en una relación aproximada de 3:1 a 9:1; las mujeres más frecuentemente afectadas se encuentran en el período menopáusico o postmenopáusico, hasta un 30% de prevalencia.

Aparece con mayor frecuencia en edades medias-altas de la vida. La edad promedio en la que aparece es entre 50-60 años (rango: 36-86 años). Descubrir este síndrome en pacientes con menos de 30 años es raro, no habiendo sido nunca descrito en niños, ni adolescentes (4,7). Según Okeson, la edad de aparición en mujeres es entre los 40 y 49 años y en los hombres es entre los 30 y 59 años. El hecho de que su diagnóstico sea dificultoso hace más difícil determinar sus índices epidemiológicos.

CLÍNICA

Ardor, escozor, hormigueo, adormecimiento, quemazón, son algunos de los calificativos utilizados por los pacientes para definir el disconfort que les causa lo que en clínica se conoce como síndrome de boca ardiente. Se define como una sensación de ardor en cualquier parte de la mucosa bucal, en ausencia de hallazgos clínicos y de laboratorio. La sintomatología ha sido descrita como una molestia continua, con periodos de agudización (crisis), pero en general de tipo crónico, de inicio espontáneo, sin factor identificable de precipitación, a no ser el estrés y otros factores psicológicos. Aproximadamente 1/3 de los pacientes relaciona la aparición de los síntomas con un tratamiento odontológico, una enfermedad reciente o una medicación no habitual (incluyendo antibióticos). Sin importar la naturaleza de la molestia, una vez que ésta aparece puede persistir muchos años.

El ardor bucal suele aumentar progresivamente durante el día, alcanzando su intensidad más alta al final de la tarde. En la mayoría de pacientes el dolor está ausente por la noche; normalmente no los despierta, pero les dificulta conciliar el sueño. Quizás debido a esta dificultad, al dolor constante, o a ambos, estos pacientes presentan a menudo cambios de humor, incluyendo irritabilidad, ansiedad y depresión.

Existen autores que categorizan el SBA basándose en la gravedad de sus síntomas como: suave, moderado o severo. Afirman que el moderado es el que ocurre con más frecuencia y que es comparable con el dolor dental.

El sitio de afectación más frecuente es la lengua (67,9%), siendo más específicamente la punta y los bordes de ésta los más molestos. En segundo lugar de frecuencia de afectación, para algunos autores, se encuentra en la porción mucosa del labio inferior y el paladar duro. Por el contrario, según Bergdahl y Bergdahl, la segunda zona de la cavidad bucal más afectada por la molestia es la encía, en un 11,3%. Algunos pacientes no saben definir qué zona es la que le molesta más; por esto suelen expresar que sienten ardor en "toda la boca". En un estudio realizado por Chimenos y cols., de un total 44 pacientes, 32 refirieron solo afectación lingual y los 12 restantes afectación añadida de otras zonas de la cavidad bucal.

La mayoría de los estudios han encontrado que el ardor bucal está acompañado con frecuencia por otros síntomas, incluyendo boca seca y alteraciones del gusto (disgeusias), sabor metálico, sabor amargo o combinaciones de varios de ellos y/o cambio en intensidad de la percepción del gusto. Además pueden aparecer dificultades para tragar, dolor facial o dental atípicos.

ETIOPATOGENIA

Se le atribuye un carácter etiológico multifactorial. Un hecho importante a señalar es que, en muchas ocasiones, corregir o eliminar estos agentes presuntamente causales no determinan la mejoría o desaparición de la sintomatología inicial. Los diferentes factores relacionados con la etiopatogenia de este síndrome se han dividido en: locales, sistémicos y psicológicos.

FACTORES LOCALES: Se consideran en este apartado factores capaces de desencadenar la sintomatología urente afectando la mucosa bucal directamente; generalmente actúan por irritación localizada de la misma y pueden ser de distinta naturaleza: físicos (mecánicos, térmicos, eléctricos), químicos (alcohol: contenido en bebidas o colutorios) o biológicos, entre los cuales se pueden incluir algunas bacterias y hongos. Los hábitos parafuncionales y la xerostomía (subjetiva u objetiva) se encuentran íntimamente ligados a este síndrome. Sustancias de uso diario, como por ejemplo los dentífricos y otros cosméticos, pueden producir reacciones que desencadenen el síndrome. También se asocian factores ligados a la actividad neural sensitiva de la mucosa bucal, pudiéndose encontrar disminución en el umbral del dolor y alteraciones del gusto tales como la "fantogeusia" (sabor a algo sin que halla nada dentro de la boca).

FACTORES SISTÉMICOS: Gran variedad de entidades nosológicas sistémicas han sido consideradas factores relacionados con la apanClon del SBA. Estados carenciales como deficiencias vitamínicas, entre las que destacan los niveles bajos de vitamina B12. Y otros como vitamina B6, ácido fólico y vitamina C, pueden desencadenar ardor bucal como sintomatología concomitante. Así, algunos de los pacientes diagnosticados de anemia refieren síntomas como la glosodinia o glosopirosis.

Con respecto al sistema endocrino, hay dos trastornos que se relacionan con el SBA. Uno de ellos es la disminución hemática de estrógenos, que repercute sobre la mucosa bucal provocando ardor, alteraciones del gusto y xerostomía. Otra afectación endocrina relacionada con el SBA es la diabetes mellitus no controlada, en cuyo caso los síntomas desaparecen al normalizar la glicemia del paciente.

FACTORES PSICOLÓGICOS: Generalmente se ha asociado el SBA a un estado de ansiedad importante, que el paciente muestra al describir su proceso clínico, desde el primer momento de la exploración. No se ha podido explicar con claridad la fisiopatología de esta relación, por lo cual no se sabe si aparece el ardor bucal a causa del trastorno psicológico, o éste es una consecuencia de la sintomatología. Los factores psicológicos y sociológicos desempeñan un importante papel en los desórdenes dolorosos faciales y orofaciales. El empleo de diversas pruebas y escalas de valores ha demostrado una presencia frecuente de cambios psicológicos en estos pacientes. Los cambios más comunes son: depresión, ansiedad, inadaptabilidad social e inestabilidad emocional. Los pacientes que padecen el síndrome suelen presentar tensión psíquica y ansiedad y el ardor bucal puede ser una somatización de sus conflictos internos.

TRATAMIENTO

Es fundamental realizar una historia clínica completa y exhaustiva, para diagnosticar y tratar a cualquier paciente con SBA. Debido a la característica multifactorial de su etiología, no existe un tratamiento establecido para esta entidad clínica, por lo que empíricamente se dan indicaciones para mejorar la sintomatología. La identificación del principal factor (o factores) etiológico, local, sistémico o psicógeno puede guiar al terapeuta a un diagnóstico y tratamiento. Se debe eliminar todo factor local o sistémico que afecte la mucosa, como por ejemplo alergias de contacto; deben controlarse los hábitos parafuncionales; deben instaurarse terapias sustitutivas (en caso de deficiencias vitamínicas y minerales).

Los antidepresivos tricíclicos en bajas dosis actúan sobre este tipo de dolor crónico como analgésicos. La capsaicina tópica se usa como agente desensibilizante en pacientes con SBA, pero puede no ser aceptada por el paciente, ya que su sabor es desagradable.

Fuente: Síndrome de la boca ardiente - Perdomo Lovera M, Chimenos Klistner E

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