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viernes, 14 de septiembre de 2012

Estudio alerta sobre acortamiento de dientes provocado por el bruxismo

El estrés, que se agudiza desde la mitad y fines del año producto de presiones laborales, compromisos sociales y la apresurada vida moderna, no sólo se traduce en tensión y problemas como el insomnio. Para muchos gatilla o agudiza un apretar de dientes y mandíbula que es conocido como bruxismo.


Durante el día, los dientes no deberían estar en contacto. En una situación normal, esto sólo se produce al masticar los alimentos. Sin embargo, las personas que aprietan sus dientes, aumentan la frecuencia de contacto y presión sobre la dentadura pudiendo generar fuerzas hasta cinco veces mayores que en la masticación.

Esto se traduce en manifestaciones estéticas, como acortamiento de los dientes y retracción de las encías. También altera la calidad de vida, pues la persona desarrolla dolor en la musculatura de la cara, de cabeza focalizado en la sien, e incluso se irradia al cuello y hombros.

“Hemos visto pacientes con un desgaste dental tan notorio que a los 35 años ya tienen sus dientes anteriores reducidos a la mitad. Esto se produce porque al rechinar o golpetear los dientes se genera una atrición acumulativa en los años, lo que se agudiza con otros factores corrosivos como el consumo de limón y bebidas energéticas. Lo importante es que la persona esté atenta a su dentadura y consulte tempranamente cuando aprecia un acortamiento de sus dientes, que se manifiesta primero en los caninos”, explica la doctora Francisca Montini, del centro odontológico Vitta Oral .

En situaciones extremas la presión de los dientes puede provocar incluso microfracturas o trizaduras. “Se trata de una línea vertical que aparece en la pieza dentaria que puede llegar a la raíz”, agrega la doctora Claudia Silva, disfuncionista de Vitta Oral.

En casos asociados a problemas periodontales y de encías, la presión ejercida sobre la dentadura puede llevar incluso a que piezas dentales se suelten y pierdan.

Asimismo, la función reparadora del sueño queda mermada, produciéndose un círculo vicioso de cansancio, estrés, bruxismo y cansancio. “La persona que padece bruxismo nocturno amanece con sensación de mandíbula cansada y dolor de cabeza, lo que es un signo también para consultar”, explica Silva, señalando que en los últimos dos años ha registrado un 50 por ciento de aumento de consultas por bruxismo.

La persona que está estresada normalmente contrae toda su musculatura incluida la de la cara, forzando la articulación mandibular. Este trabajo muscular libera desechos como ácido láctico que son los que generan dolor facial y de cabeza.

Además, la persona puede desarrollar dolor de oídos (sensación de oído tapado), mareos, problemas de desplazamiento del disco en la articulación y bloqueo en la apertura de la boca, debido a la presión ejercida sobre la mandíbula.

Proteger dientes con planos de relajación

Las personas habitualmente consultan porque quien duerme con ellos escucha el molesto rechinar o golpeteo de dientes. También porque notan que aprietan los dientes durante el día. La situación más compleja es para quienes viven solos, pues deben observar cambios anatómicos en su dentadura (desgaste de dientes) y molestias al amanecer.

Si bien es gatillado por el estrés y ansiedad, muchas veces la causa original del bruxismo es la mala oclusión dentaria y apnea de sueño (interrupción de la respiración).

El tratamiento consiste en la instalación de planos de relajación. Estos son placas de acrílico que se colocan en los dientes del maxilar superior o inferior, hecho a medida, protegiendo los dientes, pues hace que éstos no se contacten -el roce se produce con la placa que es más blanda que un diente- evitando su desgaste y el antiestético acortamiento.

Además, el plano de relajación evita que la articulación de la mandíbula se contraiga, pues genera un espacio entre los dientes que impide juntarlos. Este “desahogo” de la articulación de la mandíbula obliga a relajar la musculatura facial, eliminando el cansancio y dolor de cabeza con que se amanece.

Entre la primera y cuarta semana de uso del plano de relajación, la persona comienza a manifestar alivio, como la eliminación de cefaleas. En muchos casos, el tratamiento deberá ser complementado con restauraciones dentales.

El bruxismo puede ser de por vida o cíclico. La persona necesitará el plano mientras está tensa, y tal vez no lo ocupe cuando salga de vacaciones y se encuentre más relajada, y lo vuelve a usar al regresar al trabajo.

Durante el tratamiento se enseñan técnicas de respiración diafragmática para la relajación. También se insta a controlar el consumo de estimulantes como té y café. Se recomienda hacer deportes que permita liberar energías acumuladas. A las personas que tienen bruxismo diurno se les enseña cambio de comportamiento para que esté atento a soltar la mandíbula (como recordatorios en el escritorio) y también se puede derivar a otros especialistas como gastroenterólogo si hay problemas de corrosión dental por reflujo, al neurólogo si hay dificultades de respiración por hipo apnea o al sicólogo o siquiatra para enseñar a manejar las emociones.

Fuente: lasegunda.com

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