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lunes, 27 de agosto de 2012

Evaluación de una función canina adecuada

Uno de los principios básicos y más importantes de la Escuela Gnatológica o de Oclusión Orgánica es la desoclusión posterior inmediata durante las excursiones mandibulares, para lo cual es necesario una completa y correcta guía anterior, o sea, que el acople de los dientes anteriores determine que una vez inciados los movimientos, sean ellos quienes rijan el trayecto y reciban las fuerzas generadas por los músculos.


La guía anterior está integrada por la guía incisiva y por las guías caninas: derecha e izquierda, y tiene una función prominente en la estomatología, debido a que son esenciales para la estética, la fonación y la masticación, además de su importancia funcional al proteger los dientes posteriores durante los movi- mientos mandibulares (oclusión mutua- mente protegida).

La labor de la guía anterior en la actividad funcional del aparato masticatorio es de notable importancia, como lo es también durante los episodios de actividad parafuncional, que puedan presentarse en un individuo, al disipar las fuerzas excesivas generadas y que pueden llegar a dañar los distintos eslabones del sistema. Esta función protectora se basa en mecanismos físicos y biológicos. Al ubicarse los dientes anteriores más lejos del punto de generación y aplicación de las fuerzas musculares, por las leyes físicas de palanca de tercer grado, les será más facil recibir y disipar éstas; además existen mecanismos biológicos que determinan que la propiocepción de estos dientes desencadene un reflejo protector con supresión de la actividad de los músculos elevadores principales (maseteros y temporales anteriores), lo que ha sido demostrado por varias investigaciones.

Willianson y Lundquist al colocarle a 5 mujeres, férulas oclusales con guía anterior sin contactos posteriores y a otra con contactos, obtuvieron que en los casos sin contactos posteriores la actividad muscular fue mucho menor. Riise y Scheikholeslam3 al crear una interferencia oclusal en los molares de 11 estudiantes, observaron en 7 de ellos un inmediato incremento de la actividad muscular con aparición de dolor y fatiga 1 hora después de insertada la interferencia y necesitaron 7 días aproximadamente para la remisión de los síntomas.

Otros autores han descrito varios procedimientos terapéuticos para establecer una correcta guía anterior, como son Ehrlich4 y Kerstein. Debe destacarse que este último autor logró eliminar los síntomas de dolor miofacial crónico en casi todos sus pacientes en intervalos sumamente cortos(aproximadamente un mes) mediante un procedimiento oclusal basado en el establecimiento de una guía anterior completa y esto lo llevó a describir una técnica de ajuste oclusal conocida como: tratamiento con reducción del tiempo de desoclusión y desarrollo inmediato de una completa guía anterior.

La guía incisiva desempeña su trabajo funcional en el movimiento protrusivo y las guías caninas en lateralidad, pero como los movimientos sagitales puros son pocos frecuentes, la atención se ha centrado en el estudio de las guías laterales y se ha demostrado que existen varios tipos de oclusiones laterales funcionales, por ejemplo: la función canina, la función en grupo, que puede ser anterior o posterior, y continua o discontinua, la oclusión balanceada bilateral, etcétera. De todas ellas, la función o protección canina y la función grupal son las mas frecuentes.

Se define como protección canina el contacto solamente en los caninos del lado funcional8,9 y la función grupal implica contactos entre dientes antagonistas en un segmento o grupo. La que más aceptación ha tenido en los últimos tiempos para mantener la salud del sistema gnático y también para recuperarla en los casos afectados por desórdenes temporomandibulares es la función canina.

Se considera que una función canina es adecuada si la ubicación de los caninos es tal que cumple los siguientes requisitos:
  • Relación de neutro.
  • Contacto en posición de máxima intercuspidación (PMI).
  • Sobrepase mayor que el de los incisivos.
  • Resalte menor que el de los incisivos.
Como la mayoría de los tratamientos ortodónticos implican movimientos de los dientes anteriores, y en gran medida de los caninos, estos 4 requisitos deben ser considerados desde la planificación del tratamiento para lograr una oclusión, que además de cumplir con los requerimientos estéticos del paciente, sea funcionalmente saludable. Claro que esto no siempre resulta fácil, pues en determinadas maloclusiones no es probable lograr todos los requisitos y si fuera imposible obtener una función canina adecuada, debemos optar por otro tipo de función lateral funcional.

Fuente: dentalw.com / Dr. Rolando Castillo Hernández

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