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martes, 5 de junio de 2012

La acidez es el enemigo del esmalte


El esmalte de los dientes es el tejido más duro que tiene el organismo: solo lo raya el acero, dice Napoleón Arteaga, del Instituto Superior de Investigación de la Facultad de Odontología. A pesar de esa fortaleza, este tejido se erosiona por la presencia continúa de ácidos y el exceso de azúcar. 



Aquel ritual infantil de comer grosellas y chupar limón con sal a la salida de la escuela puede ser perjudicial si no hay una correcta limpieza dental. El ácido de estos alimentos se asienta en la superficie rugosa de los dientes y empieza la descalcificación del esmalte, explica Gorki Espinoza, de la Federación Odontológica Ecuatoriana. Pero no hay que satanizar únicamente estos alimentos, pues sin una buena higiene bucal, todas las comidas ricas en azúcares y carbohidratos contribuyen a la formación de placa bacteriana que alimenta los microorganismos, como el estreptococo cariogénico, que generan acidez en la boca. 

La erosión del esmalte es progresiva y no tiene vuelta atrás; los ácidos suavizan el diente y hace que poco a poco se pierda el contenido mineral del esmalte. La saliva es una aliada de la salud dental porque neutraliza la acidez y restaura los minerales, pero si el ataque ácido ocurre con demasiada frecuencia, la boca no tiene tiempo de repararse. El daño, en un principio, se presenta como una mancha opaca en la superficie del diente, pero cuando la erosión progresa y llega al centro suave del diente (pulpa o nervio) se produce mayor sensibilidad al calor y al frío. Esta es la etapa en la que la decoloración de la superficie de diente se hace patente también. La visita oportuna al odontólogo es lo más aconsejable. 

Espinoza dice que lo primero que aconseja a sus pacientes es el uso de flúor en la limpieza dental y luego controla la placa bacteriana. Este odontólogo explica que el esmalte tiene un espesor de unos pocos milímetros (varía de una persona a otra), y si el daño supera los 0,2 mm, el abordaje más habitual consiste en remineralizar el diente, cubriendo la falla con resina u otro material. No hay una medición de la incidencia de la erosión del esmalte, aunque la caries -que es una consecuencia directa- afecta a entre el 70 y 80% de la población, según Arteaga. Este odontólogo añade que la madre en gestación debe tener una dieta rica en proteínas para contribuir a la formación del esmalte de su niño. Los expertos consultados señalan que aunque la recomendación para proteger el esmalte es el cepillado de los dientes, es aconsejable no hacerlo más de tres o cuatro veces al día. 

El exceso en el lavado bucal también genera abrasión o desgaste del esmalte. Para complementar la higiene y prevenir las caries también es aconsejable utilizar algún enjuague. La recomendación de los odontólogos es usarlo por las noches, después del último cepillado. En este punto también cabe utilizar enjuagues caseros que también reducen la acidez. Arteaga dice que para preparar un enjuague casero basta con hervir un litro de agua de manzanilla, agregar una cuchara sopera de bicarbonato. Se puede agregar hojas de menta o eucalipto para darle un olor agradable. 

El desgaste del esmalte también se produce por otros factores como sostener o trocear cosas duras con los dientes (abrir botellas con los dientes, partir melcochas o huesos), colocarse aparatos de ortodoncia de manera no profesional o por tener una mala oclusión o mordida. Además, la literatura médica indica que hay un desorden llamado hipoplasia del esmalte, que hace que un diente o varios dientes tengan menos de la cantidad normal del esmalte. Los dientes afectados tienen un aspecto áspero y generalmente presentan una coloración marrón o amarilla. Este desorden se produce antes de los 3 años, pero se puede revertir con tratamientos de fluoruro. 

Consejos 

No es necesario cepillarse los dientes después de cada comida. Tres o cuatro veces al día bastan. Además se aconseja posponer el cepillado al menos una hora tras la comida. Enjuague con agua la boca antes de cepillarse. Sobre todo si ha comido un alimento con ácido o rico en azúcares. También es mejor lavarse los dientes antes del desayuno, ya que así se evita la erosión dental al cubrir los dientes con fluoruro. Evite el agua con gas y las bebidas energéticas y deportivas que puede disolver el esmalte dental. Los cepillos eléctricos son mejores porque vibran en tres direcciones, lo que significa que limpian en mayor profundidad. Deberían combinarse con el uso de hilo dental.

Fuente: elcomercio.com

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