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viernes, 20 de enero de 2012

Oclusión dental defectuosa, datos a tomar en cuenta

Causas, incidencia y factores de riesgo
La oclusión se refiere al alineamiento de los dientes y la forma como encajan los dientes superiores e inferiores (mordida). La oclusión ideal se presenta cuando todos los dientes superiores encajan o ajustan ligeramente sobre los inferiores. Las puntas de los molares encajan en los surcos de los molares opuestos y todos los dientes están alineados, derechos y espaciados de manera proporcional. Asimismo, los dientes superiores impiden que las mejillas y los labios sean mordidos y los inferiores protegen la lengua.


La oclusión dental defectuosa es la razón más común para remitir a una persona al ortodoncista. Muy pocas personas presentan una oclusión perfecta; sin embargo, la mayoría de los problemas de la oclusión son tan mínimos que no requieren tratamiento.

Con el tratamiento de la oclusión dental defectuosa de moderada o severa, los dientes son más fáciles de limpiar y hay menos riesgo de caries dentales y enfermedades periodontales (gingivitis o periodontitis). El tratamiento elimina la tensión sobre los dientes, la mandíbula y los músculos, lo cual disminuye el riesgo de ruptura de un diente y reduce los síntomas de trastornos de la articulación temporomandibular.

La oclusión dental defectuosa es casi siempre hereditaria. Puede existir una desproporción entre el tamaño de las mandíbulas superiores e inferiores o entre el tamaño de la mandíbula y el diente, provocando un apiñamiento de los dientes o en patrones de mordida anormales. Los dientes extras, malformados, impactados o perdidos y los dientes que erupcionan en una dirección anormal pueden contribuir a que se presente este problema. Las variaciones de tamaño o la malformación bien sea de la mandíbula inferior o superior pueden afectar la forma de los dientes, como lo pueden hacer los defectos de nacimiento como el labio leporino y paladar hendido.

Durante la lactancia, los hábitos personales como chuparse el dedo, presionar los dientes con la lengua, usar biberón o chupete después de los tres años y tomar biberón durante mucho tiempo también pueden afectar en gran parte la forma de los maxilares. El ajuste inadecuado de las obturaciones, coronas, prótesis, retenedores y correctores dentales puede contribuir a la disoclusión. De la misma manera, la mala alineación de las fracturas de la mandíbula y los tumores de la boca o de la mandíbula también pueden causar oclusión dental defectuosa.

•La oclusión dental defectuosa tipo 1 es la más común y se produce cuando la mordida es normal, pero los dientes superiores se superponen ligeramente sobre los dientes inferiores.
•La oclusión dental defectuosa tipo 2, llamada retrognatismo o sobremordida, se presenta cuando el maxilar y los dientes superiores se superponen de manera considerable al maxilar y dientes inferiores.
•La oclusión dental defectuosa tipo 3, llamada prognatismo o submordida, se presenta cuando la mandíbula inferior sobresale o se proyecta hacia adelante, haciendo que el maxilar y los dientes inferiores se superpongan al maxilar y dientes superiores.

Signos y exámenes
La mayoría de los problemas con la alineación de los dientes se descubren en un examen de rutina realizado por el odontólogo, quien puede halar la mejilla hacia afuera y pedirle a la persona que muerda hacia abajo, con el fin de verificar el buen ajuste de los dientes posteriores. Si hay algún problema, el odontólogo generalmente remite la persona a un ortodoncista para el diagnóstico y tratamiento.

Es posible que sea necesario realizar radiografías dentales, radiografías de cráneo o cabeza o radiografías faciales y, a menudo, también es preciso hacer moldes de plástico o yeso de los dientes.

Tratamiento
El objetivo del tratamiento es corregir la posición de los dientes. Para cambiar la posición o alineación de los dientes, se pueden usar frenillos (corrector dental) u otros aparatos, en los cuales se colocan bandas metálicas alrededor de algunos dientes o se adhieren uniones de metal, cerámica o plástico a la superficie de los dientes; además de utilizarse alambres o resortes para aplicar fuerza a los mismos.

Es posible que sea necesario extraer uno o más dientes si el apiñamiento es parte del problema. Los dientes irregulares o ásperos pueden ajustarse, moldearse, pegarse o colocarles una corona. Se deben reparar las restauraciones y los aparatos dentales defectuosos. En raras ocasiones, se requiere de cirugía, la cual puede incluir una restauración quirúrgica para prolongar o acortar la mandíbula (cirugía ortognática). Se pueden usar hilos metálicos para estabilizar el hueso de la mandíbula, de manera similar a la estabilización quirúrgica de la fractura de la mandíbula.

Es importante cepillarse y limpiarse los dientes con seda dental todos los días, al igual que las visitas regulares al odontólogo general, pues si no se tiene el cuidado adecuado, la placa se acumula en los frenillos o aparatos dentales y puede marcar los dientes permanentemente o causar caries.

Los retenedores (utilizados para estabilizar los dientes) pueden requerirse por tiempo indefinido para mantener la nueva posición de los dientes.

Fuente: sumedico.com
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