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lunes, 12 de septiembre de 2011

Complicaciones de la anestesia local por infiltración y regional troncular. Parte I

Durante la realización de la anetesia local o después de ella, pueden ocurrir una serie de accidentes y complicaciones, inmediatos o mediatos y locales o generales. La clasificación que sigue no pretende ser absoluta, porque unos accidentes entran en el terreno de los otros.

A. Accidentes Inmediatos
a.1 Dolor, Al alcanzar la inyección, la aguja puede interesar un nervio y provocar dolor de distinta índole, intensidad, localización, irradiación y persistencia (horas o días). Esto puede deberse porque las agujas se encuentran desfiladas, que desgarran los tejidos, a la introducción demasiado rápida de las soluciones anestésicas o a que éstas no sean isotónicas o estén muy calientes o muy frías. El desgarro de los tejidos gingivales y sobre todo del periostío es causa de molestias posoperatorias de intensidad variable.

a.2 Lipotimia, Sincope, La etiología de este accidente es compleja, en algunas ocasiones es neurogénico, y el miedo la causa originaria. La adrenalina de la solución anestésica tiene en otras circunstancias un papel importante, entre o no en juego la patología cardíaca del paciente. Con cierta frecuencia, durante la realización de anestesia o algunos minutos después, el paciente ofrece el cuadro clásico: palódez, taquicardía, sudores frios, nariz afilada, respiración ansiosa. De este estado puede recuperarse en pocos minutos o entrar en cuadro más serio, felizmente poco común, el sincope. En él, el pulso se hace filiforme o imperceptible, la respiración angustiosa o entrecortada. El fenómeno puede producirse durante la administración de cualquier tipo de anestesia local, pero es más común en el curso de la troncular. La inyección del líquido anestésico en un vaso sanguíneo hace más importante la gravedad del cuadro.

Tratamiento de la lipotimia: Podemos considerar dos tipos de tratamientos: el que llamaremos preventivos y el del accidente.
El tratamiento preventivo comienza pensando en la posibilidad que se produzca el accidente (lipotimia o sincope), ellos nos hará tomar en cada caso las medidas precautorias necesarias, sentar cómodamente al paciente, aflojar sus prendas para favorecer la circulación, comprobar antes de inyectar, que la aguja no ha penetrado un vaso, inyectar lentamente (sobre todo en las anestesias tronculares). Siguiendo estas normas, se evitarán muchos disgustos. Por lo general, no conocemos con antelación el estado del aparato circulatorio de nuestros pacientes,a muchos de ellos los vemos por primera vez en el acto quirúrgico. Será una sabia medida de prevención, la inyección de dos o tres gotas de anestesia y la espera de dos o tres minutos antes de realizar la inyección completa. Muchos cardíacos pueden ser anestesiados inyectando muy lentamente una solución anestésica carente de adrenalina.


El tratamiento del accidente, por su parte, depende del grado, lipotimias fugaces desaparecen recostando al paciente con su cabeza más baja que su cuerpo, en la posición de Trendelenburg, o con la cabeza forzada entre sus rodillas, o administrando una taza de café, unas gotas de amoníaco o haciéndole respirar sales aromáticas. Los casos graves requieren inyectar cafeína, aceote alcanforado o niketamida. En pacientes nerviosos, o con antecedentes de este tipo, en el curso de una inyección anestésica, sera útil y recomendable la narcosedación basal.

La colocación de cualquier tipo de anestesia infiltrativa debe hacerse con toda lentitud, vigilando las reacciones del paciente. Ante pacientes alérgicos a la procaína que presentan tras la inyección de la anestesia, urticaria, edema angioneurótico (urticaria gigante), broncoespasmo asmatiforme, se administrarán adrenalina y antihistamínicos y aún corticoides.

a.3 Rotura de la aguja en la intimidad de los tejidos, accidente raro en nuestra práctica, los autores le asignan carácter de relativa frecuencia sobre todo en el curso de las anestesias tronculares. La prevención del accidente se realiza usando agujas nuevas, no oxidadas, de buen material; las agujas de acero, si no están oxidadas o dobladas , son prácticamente irrompibles.

Tratamiento del accidente: Cuando el tratamiento es inmediato, la extracción de la aguja rota durante la anestesia local se reduce a una incisión a nivel del lugar de la inyección y dirección de los tejidos con un instrumento romo hasta encontrar el trozo fracturado y luego retirarlo con una pinza de disección. Si ha pasado tiempo luego del accidente, una radiográfia será necesario para ubicarla. Extraer la aguja para anestesia troncular, es algo más complejo, es necesario tomar una radiográfia de perfil y otra de frente (mento-nasoplaca) con una aguja guía colocada según la misma técnica empleada para la inyección troncular. Guiados por la radiográfia y la aguja guía tendremos una clara idea de su ubicación. A nivel de donde presumimos se encuentra el extremo anterior de la aguja fracturada, se traza una incisión vertical que llegue hasta el objeto y se diseca con un instrumento romo, al ser localizada se le toma con una pinza y se le retira. La herida se cierra con uno o dos puntos de seda o nylon.

a.4 Hematoma, la punción de un vaso sanguíneo origina un derrame, de intensidad variable, sobre la región inyectada. La complicación no es muy frecuente porque los vasos se desplazan y no alcanzan a ser punzadas. El tratamietno consiste en la aplicación de bolsa de hielo sobre el lugar de la inyección.

a.5 Parálisis Facial, este accidente ocurre en la anestesia troncular del dentario inferior, cuando se ha llevado la aguja por detrás del borde parotídeo del hueso, y se inyecta la solución en plena glándula parótida. Tiene todos los síntomas de la pa´ralisis de Bell: caida del párpado e ioncapacidad de la oclusión ocular,y proyección hacia arriba del globo ocular, además de la caida y desviación de los labios. Es sin duda un accidente alarmante, del cual el paciente por lo general no se percata, pero lo advierte el profesional. La parálisis felizmente es temporaria y dura el tiempo que persiste la anestesia. No requiere ningún tratamiento.

Lea: Complicaciones de la anestesia local por infiltración y regional troncular. Parte II
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