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martes, 20 de septiembre de 2011

¿Cómo saber si tu paciente padece de fluorosis dental?

La ingesta excesiva de flúor puede dar lugar a que una persona padezca de fluorosis. El síntoma más resaltante de este padecimiento es el moteado de las piezas dentales. Si la ingesta es menor de 0,9 a 1 partes de millón de fluoruro el moteado es leve. Sin embargo, si el nivel es mayor, las manchas se vuelven más notorias y afectan el diente causando hasta su quiebre.


La fluorosis dental es una anomalía de la cavidad oral, en especial de las piezas dentales originada por ingestión excesiva y prolongada de flúor.

En la actualidad se sabe que la ingestión de agua potable, que contiene fluoruro, durante la época de formación dental puede dar lugar a un esmalte moteado. La intensidad de dicho moteado aumenta según la cantidad de fluoruro que contenga el agua. De este modo, hay un moteado mínimo de poca importancia clínica cuando el agua contiene un nivel menor de 0,9 a 1 partes por millón de fluoruro que se vuelva más notorio cuando el nivel es mayor.

Esta hipoplasia se debe a la alteración que sufren los ameloblastos durante la etapa formativa del desarrollo dental, que afecta a la formación de la matriz del esmalte, así como a su calcificación. La naturaleza exacta de la lesión se desconoce, pero hay manifestación histológica de daño celular; es probable que el producto celular, la matriz del esmalte, esté defectuoso o deficiente; también se ha mostrado que mayores niveles de fluoruro obstruyen el proceso de calcificación de la matriz.

Dependiendo del nivel de fluoruro en el agua, el aspecto de los dientes moteados, puede variar:

1) Cambios caracterizados por manchas de color blanco en el esmalte
2) Cambios moderados manifestados por áreas opacas blancas que afectan más el área de la superficie dental.
3) Cambios moderados e intensos que muestran formación de fosetas y coloración parda de la superficie.
4) Apariencia corroída.

Los dientes afectados moderada o intensamente pueden mostrar tendencia a desgastar, e incluso fracturar el esmalte. Algunos estudios demuestran que estos dientes presentan dificultades para sostener las restauraciones dentales.
El esmalte moteado con frecuencia se mancha de un desagradable y antiestético color pardo. Por razones estéticas es práctico el blanqueamiento con un agente como el peróxido de hidrógeno. Este procedimiento con frecuencia es eficaz (dependiendo del grado de fluorosis); sin embargo debe realizarse periódicamente, ya que los dientes continúan manchándose. Una solución más definitiva es un tratamiento protésico, es decir coronas o fundas dentales de cerámica (porcelana) dental.

Fuente: DientesPerfectos.es
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