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lunes, 2 de febrero de 2009

¿Por qué es importante mantener viva la creencia en el ratón Pérez?


La especialista en psicoodontología pediátrica asegura que la costumbre de canjear los dientes de leche por dinero, ayuda al niño a aliviar la angustia por esta pérdida, pero la contención de los padres es fundamental y no debe soslayarse. Para el psicoanálisis, los dientes de leche simbolizan el vínculo con el pecho y su pérdida se relaciona con el fin de la primera infancia y el declinar del complejo de Edipo.

La costumbre de canjear los dientes de leche por dinero, ayuda al niño a aliviar la angustia por esta pérdida, pero la contención de los padres es fundamental y no debe soslayarse, asegura una especialista en psicoodontología pediátrica. 

"Cuando a un niño se le cae un diente de leche, contarle que si lo pone debajo de la almohada, el ratón Pérez se lo cambiará por dinero, es un plus para aliviar su angustia, pero no acaba allí lo que hay que hacer", dijo a Télam Mónica Cruppi, miembro didacta de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y full member de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA). 

"Al niño hay que contenerlo, explicarle que le crecerá otro más fuerte para morder mejor y que esa pérdida conlleva una ganancia, porque significa que está creciendo como un chico sano", explicó. 

Para el psicoanálisis, los dientes de leche simbolizan el vínculo con el pecho y su pérdida se relaciona con el fin de la primera infancia y el declinar del complejo de Edipo. 

La dentición permanente empieza en la etapa de la latencia y significa una preparación para la definición sexual que se evidenciará en la pubertad, en tanto que las muelas de juicio simbolizan un período de maduración afectiva y sexual. 

La aplicación de técnicas psicoanalíticas en odontopediatría ha dado lugar a un fructífero intercambio entre estas dos disciplinas y brindó una visión profunda de las ansiedades que se movilizan frente a la patología dentaria y a la relación con el odontólogo, que antes de minimizaban. 

La licenciada Cruppi colabora en las carreras de grado y posgrado de la Facultad de Odontología de la UBA, enseñando técnicas para disolver los miedos que son transferidos de padres a hijos ante este tipo de consultas. 

Coautora del libro "Psicoodontología Pediátrica. Técnicas para el tratamiento del miedo", la psicoanalista sostiene que "el diente y la boca tienen significados emocionales inconscientes para todos" que provocan temor frente al dentista. 

"La boca es el primer contacto que tiene el niño con el pecho y ese vínculo afectivo que el bebé tiene con la mamá luego se prolonga al entorno con el habla, con el placer por la comida y el displacer por su falta", explicó Gruppi. 

"La aparición del primer diente fuerza el destete y constituye una pérdida del vínculo simbiótico con la madre; entonces, no sólo es doloroso porque rompe la encía, sino porque está cargado de situaciones emocionales de cambio y duelo", dijo. 

Según la psicoanalista, el valor significativo de la boca y los dientes se manifiesta en las angustias que suelen estar presentes en el surgimiento y la caída de las piezas dentarias. 

"La función del diente, la de provocar el desprendimiento del vínculo con el pecho, nos permite comprender las conductas regresivas y las vicisitudes emocionales que el niño atraviesa con la dentición", señaló. 

Si la primera dentición simboliza todo lo que puede ser recuperado, la segunda representa lo que en caso de pérdida no se recupera y por lo tanto se transforma en símbolo de lo definitivo. 

"Cuando el chico pierde un diente definitivo, por ejemplo, en un accidente, la angustia es todavía mayor y ya el ratón Pérez no tiene ninguna eficacia", destacó Cruppi. 

"Ante esta eventualidad, lo que hay que hacer es calmarlo, decirle que el odontólogo se lo podrá reconstruir y, lo que mucha gente ignora, se puede incluso recuperarlo poniendo el diente en leche o en agua, para que el dentista se lo reimplante", explicó. 

La pérdida total o parcial de la dentadura permanente hace que mucha gente se recluya, pierda su autoestima, se tape la boca, no sonría nunca y carezca de vida social. 

Es que, en un nivel que presupone la emergencia de fantasías relacionadas con la castración, los dientes permanentes representan para el inconsciente aquello que no puede ser reemplazado y que, por lo tanto, se relaciona con el ciclo vital y la evolución del sujeto hacia la muerte. 

Para evitarlo, es necesario el cuidado temprano y para esto es imprescindible que el niño aprenda a no temerle al dentista. 

"En Odontopediatría de la UBA se hacen prácticas lúdicas en el consultorio y es curioso ver cómo los chicos que no tienen miedo asocian al ratón Pérez con Mickey Mouse, y en cambio, los que sí padecen temor, lo asocian a veces con una rata fea", contó Cruppi. 

"Los problemas de los que tienen miedo los resolvemos con técnicas lúdicas y de motivación, creando un buen vínculo previo con el profesional, explicándole qué se le va a hacer y por qué, y evitando usar la turbina en las primeras sesiones", detalló.
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