Latest News

Dropdown Menu

sábado, 13 de diciembre de 2008

Técnica Teeth in an hour, la última revolución en Implantes


En los próximos años, la odontología traerá más alivio en el cuidado de los dientes. La tendencia, coinciden los expertos, apunta a reducir el tedioso y prolongado tratamiento para colocar una prótesis, a usar una proteína sanguínea y hasta células madre para fortalecer la mandíbula debilitada por el paso de los años para conservar todo lo posible los dientes originales.

"El implante es actualmente sinónimo de prevención y la prevención es el caballito de batalla de la odontología moderna porque las enfermedades en la boca se previenen no sólo con la educación del cepillado diario y el uso de flúor y selladores, sino también con los implantes, que hoy impiden invadir y dañar piezas sanas", explicó el odontólogo José Rodríguez, director de los cursos de posgrado de la Universidad de Nueva York en la Argentina y miembro del Comité Bucomaxilofacial de la Asociación Médica Argentina.

Eso es posible porque se utilizan materiales que se integran rápidamente al hueso (biocompatibles) y son tan resistentes que se pueden comenzar a usar el mismo día para comer. El diseño por computadora en tres dimensiones da más precisión y rapidez al procedimiento. De hecho, una nueva técnica permite colocar una prótesis definitiva a una persona desdentada total en una hora.

"Es una técnica que se llama Teeth in an hour y, aunque suene fantasioso, es real. La colocación demanda sólo 45 minutos de microcirugía y 15 minutos para atornillar la prótesis, todo controlado con un cronómetro", dijo Rodríguez, que es también docente de la Universidad de Buenos Aires.

Esta "revolución total en los implantes dentales", como la consideró el especialista, ya llegó al país y la están aprendiendo los alumnos avanzados de las carreras de odontología de ocho universidades públicas y privadas. Aunque se puede utilizar para reemplazar uno o varios dientes, lo más indicado son los pacientes sin ningún diente. El costo total es de entre 5000 y 10.000 pesos.

"En los años 80, Per Ingmar Branemark, que es considerado el padre de los implantes dentales, definió a esos pacientes inválidos desde el punto de vista fonético, masticatorio y estético, pero también con un punto débil psicológico, porque observó que los dientes fijos les daban seguridad para cantar, gritar un gol y hasta reír", recordó Rodríguez.

La técnica consiste en el desarrollo por computadora del implante completo, su color y tamaño de las piezas, además de una guía de polímero. Para eso, se le pide al paciente que se realice una tomografía computada de la boca y de la prótesis móvil que utiliza.

"Es una tomografía de alta resolución para conocer la calidad y la cantidad ósea del paciente, que es lo que definirá si es o no apto para esta técnica de carga inmediata [la persona puede comer el mismo día que se le coloca el implante]. La tomografía de la prótesis nos aportará información sobre el volumen de los tejidos no óseos, como la encía, los músculos y las mucosas, que están reproducidos exactamente en la prótesis y deberán repetirse en el implante nuevo", explicó Rodríguez, que mostrará los resultados de esta técnica en el congreso itinerante Nobel Biocare World Tour 2008, que culminará aquí el miércoles y el jueves.

Una vez reunida toda la información se procesa en computadora. "Se compaginan las imágenes en tres dimensiones y se comienza a diseñar el implante con el color y el tamaño de los dientes más indicados para cada paciente -dijo la doctora María Mercedes Rodríguez, especialista en prótesis-. Esto permite identificar los mejores lugares óseos para colocar implantes lo más largo y ancho posibles para darles seguridad."

Junto con el implante se diseña en la pantalla una guía para colocar los implantes en los puntos óseos elegidos. Una vez terminada, la información de la guía se envía por Internet a la planta en Suecia, donde se fabrica, y el modelo de la prótesis a un laboratorio local para su fabricación en porcelana, resinas acrílicas u otro material lo suficientemente translúcido como para simular la transparencia de los dientes originales y resistente como para tolerar la presión al masticar.

A los diez días, cuando ambas piezas están listas, el paciente va al consultorio del odontólogo. Una hora después, sale con el implante colocado y debe volver a la semana para el primer control. "El paciente hoy es más demandante y le sugiere soluciones al odontólogo -comentó Aymará Escobar, técnica en prótesis dentales y especialista en esta técnica de carga rápida-. Antes no tenía tantas opciones de tratamientos cortos y menos invasivos."

El doctor Sergio Dutrey, profesor del posgrado de implantología de la Universidad Católica Argentina, indicó que la diferencia entre usar una prótesis fija sostenida por implantes y una removible tradicional "es casi comparable a la que existe entre tener dientes y no tenerlos".

Mayor calidad ósea
Dado que la demanda de implantes es cada vez mayor, se necesitan recursos para aumentar la calidad y el volumen del hueso sobre el que se coloca. Para eso se usan las plaquetas de la sangre del propio paciente para reparar el hueso debilitado generalmente por la osteoporosis.

"El plasma sanguíneo tiene una proteína formadora de hueso que está en las plaquetas", explicó el doctor Rodríguez. Para obtenerla, se le extraen 12 cm3 de sangre, que se procesa para convertirla en un producto con el que se puede rellenar la cavidad en el hueso de la mandíbula y se baña el implante por colocar. En los próximos años, los implantes incluirían en la superficie una versión sintética y de liberación lenta de la proteína.

Las células madre también están en la mira de los odontólogos. "La parte esponjosa de la cresta ilíaca tiene células óseas inmaduras, y podríamos procesar las células igual que con la sangre e inyectarlas para regenerar el hueso", dijo Rodríguez, que comenzará una investigación en el país.

Fabiola Czubaj LA NACION

« PREV
NEXT »

No hay comentarios

Publicar un comentario en la entrada